sábado, mayo 18, 2024
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¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL 2021? SE ABRE LA NUEVA CONCIENCIA

POR: REBECCA CERVANTES

Casi terminamos el recorrido del año 2020 y con él seremos partícipes del cierre de un ciclo de la humanidad. El universo nos avisa que nuevas energías se abren paso, dejamos atrás la Era de Piscis y antes de finalizar el año entramos de forma definitiva en la Era de Acuario.  Los viejos paradigmas caen, un nuevo orden social, político y económico se dibuja en el tiempo; iniciamos un ciclo de conocimiento y sabiduría, dejando atrás el de la materialidad. Todo lo que ahora sucede forma parte del cambio planetario, del alineamiento galáctico, la resonancia de la Tierra aumenta cada día y con ella nuestra frecuencia vibratoria; asimismo, la frecuencia Schumann sobrepasó su latido y nos saca de la oscuridad. El sol presenta variaciones magnéticas agresivas que aceleran los cambios geomagnéticos de la Tierra, afectando el clima y produciendo intensos movimientos geológicos como hemos visto hasta ahora.  

Hemos alcanzado la quinta dimensión: energía pura, unidad y frecuencia de la sabiduría; en ella, nos fundimos junto al grupo de almas con las que vibramos y recordamos quiénes somos; la humanidad irá despertando, poco a poco, dejando atrás el miedo. Estamos siendo partícipes de un gran amanecer, de una nueva revolución que se ejecuta en forma diferente, silenciosa, pero contundente. El viejo orden se resiste al cambio, la luz alcanza la oscuridad y desborda la realidad. Las máscaras caerán del todo cuando: pensar, sentir y actuar, sean una constante, es decir, cuando se logre un estado de coherencia.  

La conquista del espacio está ya y un nuevo líder asoma sus apuntes, avances inimaginables, tecnologías asombrosas y mucha actividad en el espacio, pues hemos iniciado una nueva colonización. En este ciclo de cierre e inicio de año 2021, la recomendación es ser autosuficientes, responsables de sí mismos en todos los aspectos, especialmente, en lo referente a la salud, teniendo en cuenta que la tendencia es actuar más por instinto que por lógica, produciendo equivocaciones casi inevitables. El 2021 será tan disímil como el 2020, con la diferencia que las características planetarias no marcan tan fuertes y dramáticas; sin embargo, el inconformismo será una constante, acompañado de marchas por doquier.

La primera parte del año, hasta junio, estará muy impregnada por las consecuencias del eclipse total de sol del día 14 de diciembre; este, cubrirá a Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina; asimismo, los efectos pueden prolongarse durante 6 meses, aproximadamente, donde tenemos involucrados planetas como Neptuno, Plutón y Marte, que se transforman en avisos de alerta, pues cualquier planeta con el cual tengan contacto serán activados. Por lo general, posee incidencia en el inconsciente colectivo, tornándolo agresivo e irreflexivo, recordemos que en este tipo de eclipses se borra temporalmente el disco de la Tierra, como si un cuerpo oscuro la cubriera y bloqueara su energía. Los signos de Sagitario, Géminis, Virgo y Piscis, serán los directamente afectados o beneficiados por dicho fenómeno. 

Tenemos tres compases en el año, los primeros tres meses son definitivos para el desarrollo; luego, a la mitad, se estanca o baja un poco la presión por la moción de retrogradación planetaria, para cerrar el año con aspectos fuertes y definitivos. La sombra, Lilith, ubicada durante todo el año en el signo de Tauro, generará sentimientos de inseguridad, de no tener lo suficiente; por su parte, Escorpión, Leo y Acuario estarán propensos a sentir sentimientos encontrados con más fuerza. La conjunción de Marte y Urano, que a la vez cuadra a Saturno, se produce a mediados de enero, marca un momento particularmente explosivo y, estando en Tauro, arreciará todo lo relacionado con la economía; indudablemente, es una posición que obliga a luchar en un medio resistente, a probar la fuerza para lograr lo material; igualmente, el aprendizaje está encaminado a soltar el exceso de apego al dinero y los asuntos materiales. Esta vez el universo apunta a nuestra necesidad de adquirir una perspectiva más amplia sobre lo que somos capaces de hacer, estando en permanente ebullición.

Cambios profundos en hábitos de vida y la cotidianidad, dejando el pasado atrás, definitivamente; debemos desarrollar una mayor seguridad interna que nos permita enfrentar las crisis inesperadas. La naturaleza nos desafía en este momento y, los ladrillos fácilmente se pueden convertir en barro, tal cual puede pasar con nuestras instituciones; es decir, el universo nos advierte que cualquier logro puede ser destruido en su mejor etapa y que las tormentas repentinas son indispensables para los trabajos internos del hombre. El secreto estará en que nuestra mente conserve su independencia del entorno para lograr concentrarse en sus propias necesidades y resolver cada uno sus asuntos; en ese sentido, lo que podemos hacer para alcanzar la estabilidad es aprender a respirar y trabajar en la coherencia cardíaca, es decir, llevar la energía del corazón al cerebro, para que nuestros pensamientos recreen nuestro dharma.

El paso de Saturno por Acuario nos brinda la tranquilidad de poder evitar manifestaciones erráticas; en ese sentido, los vínculos que se establezcan serán duraderos y profundos. Saturno rige los huesos, el soporte del cuerpo, el esqueleto y cuando falla nuestra capacidad de sostén, dichas estructuras comienzan a sufrir y si las preocupaciones económicas acosan, la espalda y el sistema óseo se maltratará. Nuestro esquema de vida cambió totalmente y continuará su curso, ya nada volverá a ser igual, porque el mundo en que vivimos dio un salto. Los planetas son como los semáforos, nos previenen del momento, mas no estamos supeditados a ellos; venimos a colocarnos por encima de su energía, somos seres sobrenaturales, estamos por encima de la materia misma, venimos a dominarla, no a que nos domine. Sin duda, ¡es todo un reto el nuevo amanecer!

Rebecca Cervantes: @rebeastrologia

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