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ROMA: UN PARAÍSO ITALIANO DEL ARTE, LA COCINA, HISTORIA Y RELIGIÓN

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Escrito por Enfoque

Por: María Isabel Cabarcas

“Necio es quien admira otras ciudades sin haber visto a Roma”,

Petrarca.

Hablar de Roma trae a los pensamientos innumerables sensaciones, asociadas a diversos componentes de su riqueza, características y esencia que dan cuenta de 2500 años de historia tanto política como cultural. Hermosas e imponentes edificaciones y obras de arte hacen de esta bella urbe, majestuosamente atravesada por el río Tíber, que ostenta el honorable título de ser la capital de Italia, denominada afectuosamente como la Città Eterna —Ciudad Eterna—, un destino anhelado por millones de turistas.

Los orígenes mitológicos de Roma se remontan al año 753 a. C., presuntamente fundada por los hermanos Rómulo y Remo, quienes fueron amamantados por una loba llamada Luperca. Sin embargo, según datos arrojados por investigaciones arqueológicas, es probable que haya sido fundada entre 625 y 575 a. C. Su nombre ha sido y será siempre asociado al concepto de imperio, pues no en vano, su extensión llegó por el año 14 d. C., siendo Tiberio su emperador, a tres millones de kilómetros cuadrados desde el océano Atlántico hasta Egipto, atravesando vastos confines de lo que hoy es Europa, como producto de las conquistas territoriales que su fuerte ejército, de aproximadamente trescientos mil legionarios, lograra por medio de sangrientas batallas, no sin antes recorrer cientos de kilómetros de pedregosos caminos a pie y a caballo. Por otra parte, su huella en el proceso de consolidación de figuras jurídicas que aún se mantienen vigentes es innegable y su influencia en la construcción de conceptos modernos del derecho es evidente. Esta civilización es exaltada como una de las más antiguas y valorada también por sus significativos avances en la ingeniería y arquitectura de la época, existiendo claros vestigios de lo que fueran acueductos y cloacas para asegurar las mínimas condiciones sanitarias de los habitantes de la ciudad.

Hoy, pasear por Roma es toda una aventura que se disfruta fácilmente en cualquiera de las variadas opciones de transporte, ya sea en metro, en los autobuses del sistema público o en los llamados buses turísticos de numerosas empresas dedicadas a la prestación de este servicio que incluye audioguía, cuya oferta no solo es asequible monetariamente hablando, sino que además se adapta a las necesidades, posibilidades de tiempo y las preferencias del visitante; teniendo en cuenta los días de su estancia, los cuales recomiendo sean mínimo tres para poder disfrutar de la mayoría de las exuberantes experiencias y míticos sectores que ofrece Roma para quien se aventura sabiamente a descubrirla. Y es que, lugares icónicos como el Coliseo, el Parque Arqueológico del Coliseo, el Anfiteatro y el Panteón, dan cuenta del loable esfuerzo de sus autoridades por custodiar y mantener indemnes, a pesar del inexorable paso del tiempo, representativas edificaciones que dan cuenta de su interesante pasado remoto y que capturan el interés de los foráneos.

La Piazza San Pietro, la Capilla Sixtina, los museos del vaticano y las demás iglesias ubicadas en Roma, son verdaderamente templos de la fe católica y al mismo tiempo fortalezas artísticas que resguardan antigüedades y valiosas reliquias de incalculable valor religioso y cultural. Se recomienda comprar previamente en línea los tiquetes de acceso, tanto a la capilla como a los museos, pues esta es una parte fundamental de la experiencia de marcado tinte espiritual. 

De acuerdo con los datos evidenciados por la Organización Mundial del Turismo —OMT—, en el último año Roma recibió aproximadamente ocho millones de turistas, quienes a partir del consumo de productos y servicios dinamizan la economía de esta preciosa gema italiana, incidiendo significativamente tanto en su conservación, como en su consolidación, desarrollo social y económico. Según la publicación ‘El viajero’ del Diario El País de España, Roma se encuentra entre las diez ciudades más visitadas de Europa.

Desde el legendario filme ‘Gladiador’, lanzado en el año 2000, estelarizado por el actor Russell Crowe, quien personificara al valiente general Maximus, en múltiples oportunidades su historia y exquisitos escenarios han sido los elegidos por los directores de cine no solo hollywoodense, sino a nivel mundial para ambientar sus relatos. Quizá, en la cultura popular se halla entre las más queridas la película ‘Comer, rezar, amar’, protagonizada por Julia Roberts en el año 2010, quien en una de sus escenas camina de forma desprevenida y curiosa por la Piazza Navona, la Fontana dei Quattro Fiumi o por alguna callejuela tradicional. También, la historia de ‘Dos vidas contigo’ con David Duchovny y Minnie Driver —2000— escogió como locación de la escena final de esa conmovedora historia de amor, a la romántica Roma.

Hablar de la cocina romana es una experiencia enriquecedora, pero vivirla es realmente sublime; las pastas y el gelato son verdaderamente exquisitos y los mejores lugares según la opinión, especialmente la de los exigentes paladares italianos, se ubican en los callejones y pasadizos contiguos a los sitios turísticos y generalmente son poco visibles desde estos.

Darse unas vacaciones en Roma es brindarse una experiencia única y enriquecedora en todos los sentidos, que estará colmada de la exquisitez de sus platos, la belleza de sus obras de arte, la imponencia de su paisaje urbano, la espiritualidad de su ambiente y la riqueza de su legendaria historia y cultura. ¡De Roma, con amor!

MIS 10 RECOMENDADOS:

  • Comer gelato artesanal en la gelatería Il Gelato di San Crispino, cerca de la Fontana di Trevi.
  • Presenciar en la Piazza San Pietro los domingos a las 12:00 m. el Ángelus que dirige el Papa Francisco desde la ventana de su despacho.
  • Lanzar una moneda y pedir un deseo de acuerdo con la tradición popular en la imponente Fontana di Trevi.
  • Comer pastas en algún buen restaurante, los cuales generalmente se ubican en los callejones cercanos a las atracciones turísticas y son poco visibles.
  • Visitar el Coliseo muy temprano para evitar las interminables colas.
  • Caminar tranquilamente disfrutando el paseo por el extenso Parque Arqueológico del Coliseo.
  • Comprar anticipadamente los tiquetes para ingresar a la Capilla Sixtina y los museos del Vaticano.
  • Conocer el Panteón.
  • Visitar el barrio judío y disfrutar la oferta culinaria.
  • Disfrutar un buen vino, sentados en algún lugar ubicado en la Piazza Navona.

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