Opinión

CARNAVALES DEL MUNDO: CONOZCA ALGUNAS CELEBRACIONES INTERNACIONALES QUE DEMUESTRAN LA CULTURA DE LOS PAÍSES

Enfoque
Escrito por Enfoque

Por: Giovanni De Piccoli

Las manifestaciones culturales y artísticas de las diferentes naciones en donde habitamos —sociedades humanas tan diversas y polifacéticas—, permiten que como grupo social las comunidades expresen su riqueza y variedad histriónica. Estos actos y festividades específicas se convierten en usanzas arraigadas a su ADN individual y colectivo, capaces de congregar por un breve periodo de tiempo a miles de personas, con un sentimiento y emoción tan poderosamente interiorizada, que demuestra el sentido de pertenencia y exaltación por un hábito que generación tras generación se mantiene; costumbres en algunos casos de carácter milenario, que por sus connotaciones y denotaciones artísticas rebasan fronteras, permitiendo que toda su belleza, alegría y jolgorio —entre muchísimos otros apelativos—, sean la imagen de un país ante el mundo entero.

Seguramente, uno de esos eventos culturales, considerados varios de ellos patrimonio inmaterial por la UNESCO, es el carnaval. El origen es tan antiguo como diverso, y su razón de ser se encuentra enmarcada en diferentes aspectos, algunos de ellos desconocidos por la gran mayoría; pues, incluso participando en esta festividad, solo por el deseo del desenfreno y celebración, no saben el propósito de dichas manifestaciones.

Entre los carnavales más reconocidos internacionalmente se encuentran el de Río de Janeiro en Brasil; lleno de colorido, bailes, música acompasada, cuerpos que no escatiman sensualidad y espléndidas carrozas móviles que llaman la atención del mundo entero; tanto así, que en una época eran transmitidos en directo por televisión. Del mismo modo, el de Venecia es majestuoso y elegante, envuelto en la neblina del invierno con sus disfraces llenos de lujos y glamour; en donde las famosas máscaras de aspecto hierático, frío y misterioso, no permiten descifrar quien está detrás. Lo cierto es que esta ciudad italiana se sume en un ambiente fantasmagórico, pero en los últimos tiempos va acompañado de conciertos, exposiciones de arte, fiestas de alta tecnología en efectos visuales y discotecas que no paran a lo largo de los 4 días que dura el evento.

Por su parte, el carnaval de New Orleans —Mardi Gras—, en los Estados Unidos, famoso como los dos anteriores, pero tan diferente de ellos. En particular, este festejo se encuentra cargado de misticismo, sexualidad y diversidad, quizás porque sus raíces son provenientes de la mezcla cultural africana, europea y los propios nativos americanos. Su peculiaridad es la distribución de collares multicolores que se obsequian entre la multitud; se cree que si una persona obtiene varios de ellos, es debido a que en esos días intercambió algo más íntimo que el collar y con muchos… Sin embargo, el significado también podría estar asociado a los Elekes —accesorios usados en la santería y el voodoo—; esta última es una práctica religiosa sincrética que se realiza en la famosa ciudad norteamericana desde la época de la esclavitud, traída por el legendario pueblo yoruba, originario de África.

En Europa, dos carnavales que están captando mucho la atención son los de Las Palmas de Gran Canaria y el de Santa Cruz de Tenerife; ambos cuentan con las similitudes de los anteriores: desfiles, carrozas, disfraces y la alegría, por supuesto; empero, en los últimos tiempos han tenido una significativa participación de la comunidad LGBT; por lo tanto, las famosas drag queen, provenientes de todo el mundo, se dan cita para participar en espectáculos llenos de burla, buen humor, creatividad en el vestuario y maquillaje.

No se podría dejar de mencionar el Carnaval de Barranquilla, el cual se remonta al año 1888; sin embargo, esta es una fecha sin comprobar, puesto que la festividad fue traída por los españoles en la época de la colonia. El 7 de noviembre de 2003 fue declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad; destacando en él, a diferencia de los anteriores, la elección de una Reina del Carnaval y un Rey Momo, quienes presiden las carnestolendas que empiezan a celebrarse prácticamente al finalizar diciembre —precarnavales—, pues desde ese momento la ciudad se sume en un ambiente de alegría con desfiles, fiestas en clubes sociales y cerramientos de calles; en donde participan niños, jóvenes y ancianos, sin importar clases socioeconómicas, haciéndolo único en el mundo.

Los carnavales anteriormente descritos hacen parte de los mejores del mundo, ya que son muchísimos más los efectuados en todos los continentes. Lo cierto es que el ser humano, sin tener en cuenta su clase social, comunidad de donde provenga, arraigo, religión o género; siempre ha encontrado en estos espacios colectivos de carácter cultural una liberación de la personalidad. Después de todo, un disfraz es una representación del álter ego, aquel que permanece oculto y por un tiempo mínimo le es posible salir a la luz; de manera que se convierte en aquello que el hombre y mujer desearía ser de su propia existencia.

La verdad es que la sociedad actual vive en un carnaval donde muchos optan por usar una máscara a plena luz, aquella que invisiblemente refleja lo que no queremos ser o cubre lo que realmente somos; se quita y pone de acuerdo a las circunstancias y los entornos o contextos. El antifaz que puede ocultar un dolor profundo con una risa estereotipada, la alegría que no debe ser evidenciada o desbordada, bajo un rostro adusto y serio; las caretas de doble vida que pierden la belleza de la identidad del propio ser y existir.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.