martes, mayo 21, 2024
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ALEIDA MARÍA TILE URIANA: UN ÍCONO DE EMPODERAMIENTO FEMENINO WAYUU ES MUJER CAFAM LA GUAJIRA 2023

POR: MARÍA ISABEL CABARCAS

Conversar con Aleida, a la sombra de una enramada, en Orroko, es un privilegio y ejercicio que para ella ya es casual. Por años, ha recibido en su casa a innumerables periodistas, investigadores, gestores culturales y figuras públicas, quienes han hallado en sus palabras una fuente, no solo de información, sino también de inspiración y conocimiento sobre el pueblo del cual es, orgullosamente, una destacada miembro.

Y es que su historia es muy peculiar, pues cuando tenía diez años salió a estudiar a Barranquilla, lejos de su territorio ancestral. Aunque no vivió el encierro —ritual de transmisión de conocimientos tradicionales que se realiza a la joven al llegar la menarquia—; hoy, es depositaria de un acervo milenario de sabiduría de su cultura, donde las mujeres son sagradas y ejercen roles tan importantes como el cuidado, protección de la familia, salud espiritual —como lo hacen las ooutsü—, enseñanza de las prácticas culturales como el tejido, la danza, culinaria y, por supuesto, la búsqueda y custodia del agua, entre muchas otras acciones. 

Sobre la decisión de irse, expresa:“Tenía la convicción de que si estudiaba podía hacer las cosas distintas, de que si estudiaba podía escribir mi propia historia y cambiar un poquito algunos patrones culturales”.Al terminar su bachillerato, en el colegio La Esperanza, ingresó al programa de Sociología de la Universidad del Atlántico, donde, a través de la academia, comenzó a identificar los mejores caminos para volver a La Guajira y poner al servicio de su pueblo lo aprendido.

Recuerda que, por motivación propia, alguna vez, participó en el tradicional concurso Majayut de Oro, realizado en el marco del Festival de la Cultura Wayuu, donde fue elegida como majayut de los periodistas, siendo representante de los estudiantes wayuu en la Universidad del Atlántico. Las razones que motivaron esta elección, al ser anunciada públicamente, fueron: sus habilidades comunicativas, conocimiento general del pueblo wayuu y sus propuestas de articulación de la cultura a los contextos regionales, nacionales e internacionales. De esta bella experiencia, han transcurrido más de trece años y aún agradece el reconocimiento de los comunicadores por destacar su presencia en ese prestigioso certamen.

Habiendo forjado su carrera profesional, volvió a Orroko a poner al servicio de las comunidades su experiencia académica, una visión compartida del mundo, desde la interculturalidad y los conocimientos adquiridos: “Valió la pena estudiar, valió la pena alejarme, valió la pena haber estado lejos de mi familia, porque uno a veces no valora el contexto cuando está en él. Aprendí a querer más a mi familia, a querer más los procesos de formación del ser wayuu y a saber más sobre mi cultura”.Lo primero que hizo al volver fue desempeñarse como docente, lo cual supuso un desafío para ella:“Acepté el reto de seguir formando a los que están aquí y, por eso, me incliné a ser docente”, recordando que por haberse ido tuvo que aprender más sobre el wayuunaiki y los valores ancestrales de su cultura.

Han sido muchos los espacios aprovechados y desde los cuales Aleida ha hecho valiosos aportes, pues para esta mujer, amante de la fotografía, ser partícipe de los procesos que generan bienestar, ha sido y será su prioridad. Es así como estuvo integrada al proceso de creación de la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’üi, organismo cultural que promueve la salvaguarda del sistema normativo wayuu y la figura del pütchipü’üi como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Asimismo, ha hecho parte de interesantes procesos de liderazgo y visibilidad, los cuales mantiene hoy, incluso, a través de sus redes sociales; por ello, cuando se comenzó a implementar un sistema de abastecimiento de agua potable, que beneficiaría a sus hermanos wayuu, no dudó en incorporarse al mismo para fomentar la apropiación social y, en un ejercicio de corresponsabilidad, sumarse al esfuerzo común de asegurar la sostenibilidad, desde esquemas organizativos comunitarios propios.

Así, llegó a la Dirección de la Corporación Wuin Anasü —Cowa—, desde la cual administra y opera el sistema de pilas públicas, construido bajo el mecanismo de Obras por Impuestos entre ISA INTERCOLOMBIA y el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, el cual fue inaugurado en junio de 2021 y beneficia a, aproximadamente, 7.700 personas, cuyo punto principal se ubica en Sararao y las aferentes en otras cuatro comunidades wayuu de la zona rural de Maicao, entre ellas, Orroko, su patria familiar, siendo su madre autoridad tradicional de la misma. 

También, disfruta hacer pedagogía sobre las percepciones que existen en el mundo occidental de su etnia, algunas de ellas distorsionadas y muy lejanas de la realidad: Comúnmente, se dice que existe un matriarcado, pero lo que existe es matrilinealidad, porque somos las mujeres las que transmitimos el eirruku a nuestros hijos”.Reconoce, además, el valor de la sabiduría como rasgo característico y distintivo de la feminidad wayuu, pues así aprendió de sus mayores: “Nos enseñan desde pequeñas a mantener el pensamiento desde lo colectivo”. Como exponente del empoderamiento femenino wayuu, destaca los roles que, en ocasiones, no son tan conocidos, pero sí determinantes en la supervivencia física y cultural de su pueblo: “A pesar de no cumplir un rol protagónico en la resolución de los conflictos, la participación de la mujer es muy importante en lo privado, aconsejando a los hombres; somos las que hacemos reflexionar sobre la necesidad de privilegiar la vida y de proteger nuestra prole”.

Aleida María Tile Uriana, es hija del legendario pütchipü’üi Ajinar Tile —q. e. p. d.—, a quien llama cariñosamente con nostalgia su jinete de oro, y de la matrona Betulia Uriana. Es mamá de Salomón, Amaia y Sofía. Como ícono del ainkaa tamüin —empoderamiento femenino en wayuunaiki—, es maestra, promotora de los valores tradicionales, generadora de opinión, lideresa social, gestora al lado de otras mujeres wayuu de la gobernanza del agua, a través de la Corporación Wuin Anasü —Cowa—; también, es cofundadora de la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’üi, artesana, mujer de fortaleza, valiente, resiliente, depositaria del conocimiento milenario, luchadora incansable, convencida del valor de lo que hace y de todo aquello que está dispuesta a seguir haciendo por el buen vivir de su pueblo y cultura.

En sus redes, escribió conmovida:He aprendido a valorar cada trabajo donde he estado, cada uno me ha llevado a conocer gente maravillosa; me ha enseñado a ser más empática, a querer el bienestar para mi prójimo de la misma manera que lo querría para los que amo, como me han dicho hoy: ‘No es que estés vieja, solo has crecido’, para suavizar la forma de decirme que tengo miopía. Y sí, no importa si es la edad o la madurez o simplemente el hecho de ser sensible a las labores que hago con el corazón, el hecho es que simplemente aprendes a aprender”.

Su poderoso mensaje de empoderamiento emana desde el ser y el saber para las nuevas generaciones y su ascendencia: “Hoy, le decimos a las mayores que podemos seguir siendo wayuu y que también podemos generar cambios, comunicando lo que somos y todo lo que podemos hacer las mujeres por nuestra cultura y nuestro pueblo”.Sobre el presente y futuro, con la gratitud a flor de piel, por esta oportunidad de recibir un reconocimiento a la destacada gestión, acepta honrada ser elegida por un jurado nacional Mujer Cafam La Guajira 2023, cuyo lema es Mujeres GranDiosas,confesando sus íntimos anhelos serenamente:“Tener pensamientos libres, sin perder lo ancestral y vivir, vivir momentos y atardeceres junto a mi familia y mis ancianos wayuu”.

Felicitaciones a la icónica Aleida Tile Uriana y a todas las mujeres, quienes dedican, con generosidad, sus esfuerzos para edificar un nuevo presente desde el consenso, activismo, la identidad, defensa de los derechos, el diálogo intercultural y la sororidad. Es este un merecido homenaje a su disciplinada e incluyente labor, al lado de muchas otras mujeres wayuu, quienes la han acompañado y con quienes seguirá andando el largo camino de servicio que ha elegido.

Crédito de fotografía: Alcides Escobar Pimienta

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