Impacto mundial

REALIDAD AUMENTADA UNA TECNOLOGÍA QUE PROMETE CAMBIAR LA FORMA DE VER EL MUNDO

Escrito por Javier Mazeneth

Hace unos 15 o 20 años, cuando hablábamos de cómo evolucionaba el mundo en materia tecnológica, obligatoriamente las conversaciones se centraban en dos o tres avances significativos, cuyos impactos marcaban, en aquel momento, un punto de inflexión en la forma de realizar muchas cosas de nuestra cotidianidad.

En ese momento, gracias a su desarrollo, los computadores pasaron de ser simples armatostes montados sobre un escritorio a piezas delgadas y móviles, con mayor potencia de procesamiento. El Internet, que para aquel periodo era poco conocido y utilizado, dado a su escasa masificación y limitado acceso; se empezó a consolidar como una nueva tecnología que revolucionaría la forma de conectarnos en cualquier parte del planeta. Hoy, a través de este no solo nos conectamos, sino que también podemos comprar, vender algún producto o servicio, estudiar en universidades a distancia, jugar con personas al otro lado de la tierra, trabajar sin estar físicamente en la oficina, conseguir pareja sin haberla visto personalmente y hasta conocer el mundo en entornos virtuales sin necesidad de moverte de tu casa.

Ni qué hablar de la llegada de los celulares, pues estos dispositivos en aquel momento solían ser muy limitados en funcionalidad, y su costo era ridículamente alto; aun así, se apoderaron del mercado de las telecomunicaciones, desplazando en gran medida, los convencionales teléfonos fijos. Actualmente, nos quedamos cortos en describir los impresionantes avances y lo que prometen a futuro en el mundo hiperconectado en el cual vivimos.

Dejando a un lado el computador, Internet y celular; tecnologías insignias de nuestra época —años 80—; hoy, cercanos al 2020, podemos ver que ya es una realidad un nuevo tipo de aparatos que continúan entregándonos nuevas alternativas, usos y aplicabilidades para mejorar la forma en que interactuamos y hacemos las actividades. En esta nueva etapa, dichos avances son llamados: tecnologías disruptivas, pues presentan un muy alto contenido de innovación y proponen un cambio radical en los procesos productivos, ya que están fuertemente asociadas al ámbito empresarial. En ese sentido, vemos cómo desde la Primera Revolución Industrial, cuyo componente destacado fue la máquina de vapor; pasamos hacia la segunda revolución, marcada por el proceso de industrialización y la producción masiva; de allí, hasta la tercera revolución, donde el comercio y la globalización fueron su principal detonante; llegando así, a la cuarta revolución o Industria 4.0, en ella, hay una digitalización total de la fabricación, a través de sistemas inteligentes y autónomos, donde algunas novedades: la nube o cloud computing, el Internet de las Cosas —IoT, dado a la traducción al inglés—, las impresoras 3D y el Blockchain, convirtieron al mundo globalizado de la tercera revolución en un universo hiperconectado y futurista.

De todo este tipo de tecnologías que hoy existen, me quiero centrar brevemente en una poco conocida, pero que viene tomando gran fuerza a tal punto que en unos años, sin temor a equivocarme, será el reemplazo de muchos artículos que comúnmente utilizamos; les hablo de la realidad aumentada, la cual no debe confundirse con la realidad virtual, ya que una es totalmente diferente a la otra. Para no causar confusión, intentaré aclarar rápidamente cómo se distinguen: a diferencia de la realidad aumentada, la realidad virtual es un entorno alternativo, generado por una computadora, al cual accedemos a través de un dispositivo, llámese casco o gafas de realidad virtual, donde el usuario queda completamente inmerso en un escenario tridimensional que puede explorar y el que incluso lograría palpar usando sus manos, si se cuenta con los dispositivos necesarios; esta tecnología nos permite jugar, utilizarse como herramienta de aprendizaje, visitar lugares a los que no hemos ido nunca, tratar problemas psicológicos, por ejemplo, fobias; interactuar con avatares virtuales de personas en diferentes partes del mundo y hasta realizar trabajos colaborativos.

Visto lo anterior, ahora les comentaré un poco sobre el otro tipo: realidad aumentada, donde el objetivo es totalmente distinto, ya que no estamos tan interesados en sustituir la realidad que vemos, sino por el contrario, a través de esta tecnología lo que buscamos es que el usuario vea la realidad directamente, combinándola o complementándola con información generada por un computador; es decir, busca aumentar la visión del entorno con nuevos datos sintéticos que nos puedan ayudar en nuestro trabajo, actividades cotidianas, procesos de aprendizaje o en la forma de interactuar con los demás. Estos dispositivos poseen cristales como los lentes normales, los cuales, además de ser transparentes, cumplen la función de pequeños monitores, permitiéndonos obtener imágenes en calidad de hologramas frente a nuestra retina; asimismo, mediante una cámara HD integrada facilita detectar y reconocer objetos, personas o lugares, presentándonos cualquier referente que solicitemos acerca de lo que observamos.

Imaginemos que a través de unas gafas de realidad aumentada podamos ver el entorno directamente, apreciar el paisaje tal como es y a la vez obtener información adicional de muchas características del contexto al cual enfocamos: temperatura del ambiente, probabilidad de lluvia, ubicación en un mapa, personas cercanas, vías de entrada y salida, entre otros. Imaginemos también, montar una bicicleta y que consigamos observar la ruta, distancia recorrida y calorías quemadas, sin tener que esforzarnos. Igualmente, al comprar tu nueva casa podrás simular cómo sería tu nuevo hogar amoblado, ubicando muebles virtuales en cada espacio. Asimismo, un médico podrá realizar una cirugía a 10.000 km por telepresencia con un robot, guiándolo por medio de sus lentes. Además, tú o yo podremos efectuar un mantenimiento preventivo de nuestro vehículo, siendo orientados paso a paso o simplemente un operador de montacargas logrará, en una bodega de 5000 m², seleccionar varios pedidos mediante una asistencia dirigida por realidad aumentada.

Hoy, esta tecnología, a pesar de ser un hecho, puesto que ya existen algunas aplicaciones para smartphones —teléfonos inteligentes—, aún se encuentra en fase de prueba para sus mayores desafíos y utilidades a través del uso de gafas. Compañías como Microsoft y Google trabajan incansablemente para terminar de desarrollar esta tecnología con sus dispositivos Microsoft HoloLens y Google Glass. Finalmente, dentro de las múltiples funcionalidades descritas anteriormente, la realidad aumentada marcará un hito en distintas industrias: salud, automotriz, aeronáutica, aeroespacial, de logística —almacenes y centros de distribución—, entre otros sectores de la economía.                                            

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