Por: María Isabel Cabarcas

Al noreste de España, muy cerca de la frontera con Francia, se yergue orgullosa de su ser catalanes, Girona, antiguamente conocida como la ciudad romana de Gerunda —latín—. Los primeros asentamientos humanos datan del año 77 a.C., esta se constituyó en un paso estratégico entre los antiguos imperios hispánico y romano, además de consolidarse como un gran epicentro comercial. Aún existe una parte de la hermosa e imponente muralla de piedra que guarda la huella de las diferentes épocas en las que fue intervenida y que cumplía la significativa función de protegerla de ataques en medio de épicas batallas, resguardando celosamente dentro de sí, al clero, el poder político y la ciudadanía gerundense. Sus caminos empedrados también son obras de arte a los pies del visitante, y llevan a recónditos e intrincados trayectos sobre los cuales se podrán encontrar casas, plazas y monumentos que enaltecen el innegable valor histórico que la hace mucho más atractiva todavía, para quienes quieren conocer y adentrarse en los vericuetos de su interesante pasado milenario.

Las cuatro estaciones pasan anualmente por Girona, donde la naturaleza renueva el paisaje con cada una de ellas. En esta época del año, el invierno presenta un clima bastante frío que fácilmente puede bajar a – 3 o – 4 grados. Bañada por las aguas del río Onyar, Girona recibe los vientos fríos que vienen de los Pirineos, y que incluso pueden llegar a causar que a altas horas de la noche o de la madrugada, el verde césped de los jardines, inevitablemente quede cubierto por un leve y blanquecino rocío de hielo.

En su centro histórico se encuentran edificaciones emblemáticas como La Força Vella, el Barrio Judío, los Baños Árabes, los monasterios de la Orden de Predicadores, de los Jesuitas y de los Carmelitas Descalzos, el Museo del Cine, el Museo Tesoro de la Catedral, el Museo de Historia de los Judíos, La Rambla de la Libertad, los antiguos jardines, la Plaza del Vi, la Muralla de Girona y la icónica catedral de Santa María de Girona; en esta hermosa e impresionante edificación convergen los estilos románico, barroco y gótico; cuya nave es la más ancha del mundo; incluso, esta llegó a convertirse en mezquita durante el establecimiento del poder musulmán. Este imponente monumento religioso guarda consigo hermosas reliquias, las cuales pueden ser observadas en el museo que se halla en su interior.

En la catedral Santa María, a un lado de su puerta principal, se sitúan las imponentes escaleras sobre las cuales se grabó la escena protagonizada por la Reina Margaery y Jaime Lannister, en la que ella marcharía por el camino de la vergüenza, durante la temporada seis de la afamada serie de HBO ‘Games of Thrones’. Teniendo en cuenta su evidente valor arquitectónico, Girona fue escogida como locación de las grabaciones de la producción realizada en el año 2016, y que sin duda, incidieron significativamente en el creciente entusiasmo e interés de los turistas del mundo, de llegar hasta su seno, pues de diez escenas, ocho fueron grabadas en diversos escenarios de su hermoso y bien conservado casco antiguo medieval.

Cerca de Girona se puede visitar la hermosa Costa Brava, ubicada estratégica y estéticamente sobre el mar Mediterráneo, así como ciudades emblemáticas de gran valor patrimonial y artístico: Figueres, donde se haya el Teatro–Museo Dalí, Lloret de Mar y Carcassonne al sur de Francia. Estas bellas poblaciones se constituyen en lugares de gran interés para el turista apasionado por la historia.

Aunque Girona cuenta con un aeropuerto internacional, fácilmente se llega a ella desde Barcelona en bus, tren regional o de alta velocidad; gracias a estas variadas opciones de transporte, la capital de Cataluña puede estar apenas a cuarenta minutos de distancia, ya que posee además una moderna y amplia estación de trenes y autobuses que permiten al viajero llegar a diferentes destinos en otras latitudes de Europa. Recorrerla a pie o en bicicleta, también se constituye en una opción atractiva para sus habitantes y los turistas, pues su completo sistema de ciclorrutas y pasos peatonales, auguran una grata y saludable experiencia a lo largo del camino.

El recorrido gastronómico es sin duda fascinante: exquisitos quesos, jamones, panes, vinos, sangría, y toda suerte de platillos de la tradicional cocina española con sus tapas, tortillas, churros y paella, o de la europea con sus representativos y variados manjares, pueden encontrarse en hermosos cafés, restaurantes locales y nacionales. Además, el célebre restaurante El Celler de Can Roca, se ubica en esta ciudad, ostentando sus tres estrellas Michelin. Si desean visitarlo, es probable que la reserva deba realizarse al menos con un año de anticipación. Los postres por supuesto ocupan un sitio privilegiado entre la crítica local y los turistas, ya que además se encuentra la renombrada heladería Rocambolesc del chef Jordi Roca, quien a partir de un creativo ejercicio culinario, creó una paleta con la figura de la mano cortada de Jaime Lannister, personaje de ‘Juego de Tronos’, convirtiéndola en la favorita de los visitantes adictos a esta serie.

Con su interesante oferta académica, la Universidad de Girona ha contribuido significativamente en la consolidación del prestigio de la ciudad como destino predilecto de estudiantes de todo el mundo, quienes con altas expectativas han llegado a enriquecer sus conocimientos y disfrutar del agradable ambiente citadino gironés.

El maestro Pierreluigi Chiasony, profesor de la Universidad de Génova, quien por motivos académicos visita periódicamente la ciudad, expresa: “Girona es un lugar muy lindo, con una amplia e interesante historia. La localidad fue un centro medieval de mucha importancia y actualmente proporciona una excelente calidad de vida a sus habitantes y visitantes”.

Por otra parte, el profesor Ricardo Rabinovich, Director del Doctorado en Derecho de la Universidad de Buenos Aires y docente de posgrados en Derecho de la Universidad de Girona, asiduo visitante de esta ciudad, expresa: Si Girona ha sido escogida como uno de los principales escenarios para rodar ‘Juego de Tronos’, alguna razón habrá. La antigua Gerunda de los romanos, originalmente respaldada sobre el río Oñar, por un lado y el Galligants hacia el otro, a metros de su empalme con el Ter, es un cúmulo de historias. Ello se evidencia en sus edificios de piedra, algunos de los cuales se remontan a la Edad Media. Su elevada catedral —el Alto Sept de Baelor en la serie—, con su ancha nave típica del gótico catalán y el campanario inaugurado por Carlomagno, atestiguan que ha visto pasar muchos personajes y eventos. Ella misma fue mezquita desde 717 y por décadas, cuando la región regida por musulmanes sufrió los desmanes del invasor napoleónico y vivió las turbulencias de la Guerra Civil. Cerca, la calle judía evoca la presencia de los israelitas hasta su expulsión en 1492. En fin, razones hay”.

A los lectores, la recomendación es que si vienen a España, y especialmente a Cataluña, no dejen de visitar este icónico lugar donde la historia, academia, arquitectura y gastronomía, la convierten en un impresionante tesoro turístico.

 

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