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Por: Fabrina Acosta

Es pertinente iniciar esta nota afirmando que siempre valdrá la pena creer y servir con amor, desde una perspectiva de soñadores y hacedores que aportan a logros utópicos, para algunas personas, como la transformación social. En ese sentido, es importante mencionar que los seres humanos establecemos metas o propósitos en nuestras vidas que orientan planes y acciones, los cuales, algunos van determinados por la individualidad y otros hacia el servicio.

‘DE 2018 PA’ 2019’

La época de cierre de año nos lleva a analizar la realidad concerniente a nuestra tierra guajira, ver los indicadores de violencia en el país, reflexionar sobre los propósitos cumplidos y aplazados; también nos invita a proyectarnos con respecto a lo que queremos para nuestras vidas y entorno.

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Considero que el 2018 fue un año de grandes logros para los emprendimientos guajiros, personas valientes y arriesgadas que se han lanzado a crear nuevas realidades sin esperar que otros lo hagan; por eso, afirmo que este fue un periodo de esperanzas anunciadas, si bien nuestra tierra padece crisis de gobernabilidad y el impacto de malas noticias, hay una realidad esperanzada, protagonizada por mujeres y hombres que no se resignan.

CRÓNICA DE UNA ESPERANZA ANUNCIADA

La esperanza no implica fingir que nada negativo ocurre o afirmar que en La Guajira todo está perfecto, cuando observamos que hay caos político o administrativo permeando áreas sociales, económicas, educativas, culturales y de la salud. Es fundamental reconocer que se levanta una generación de tejedores que no está sentada en la comodidad de la espera y dependencia institucional; podríamos mencionar muchos emprendimientos y voluntariados que día a día entregan su creatividad, inteligencia, tiempo y amor para construir esperanzas por La Guajira. Esta es la forma de demostrar que somos la cabeza de Colombia y los aletazos de la corrupción, aunque lastiman, no nos detienen.

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De este modo, en adelante mencionaré, entre muchos emprendimientos y ejercicios de ciudadanía activa, algunos que evidencian cómo el brillo para nuestra tierra no se apaga y que desde el arte, economía, cultura, nutrición, política, deporte y turismo, podemos lograr una nueva realidad. Es hora de actuar y dejar los lamentos, así podremos derrotar contundentemente las maquinarias y sistemas ortodoxos que naturalizan actos corruptos y no demuestran querer dar paso a nuevas generaciones.

EMPRENDIMIENTOS #ORGULLOGUAJIRO

Cuando se presentan caos que despiertan consciencias, es oportuno visibilizar los esfuerzos generados desde la autonomía e independencia de nuevas organizaciones sociales, emprendimientos o iniciativas ciudadanas. La mejor manera de despedir este 2018 es reconociendo a estos emprendedores y emprendedoras valientes, comprometidos con la transformación social de La Guajira.

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  • Fundación Los hijos del Sol por Iliana Curiel.
  • Colectivo Mata ‘e pelo por Raiza De la Hoz.
  • Bambalinas por Ecatzin Iguarán.
  • Asawaa por Ana Lucía Ballesteros.
  • Ranchería Utta —turismo étnico— por Mileidis Polanco, Michael Polanco y familia.
  • Liga de Rugby de La Guajira por Simeón González.
  • Compañía Danza Libre por Billy Cuisman.
  • Ranchería Iwoúyaa —turismo étnico— por Ángela Ibarra.
  • La Guajira Cultural por Laura Montero.
  • Marketing Político por Jaime Alfredo Movil.
  • Ocha Cotorra por Rosa Bracho.
  • Nautical Recreations por Edelmes Brito.
  • Hostel Nina Kite por Italo Deluque Ospina.
  • Restaurante Lima por Laura Bermúdez.
  • Restaurante La Trece Bistro por Roberto Bermúdez y Diana Fonseca.
  • Showtime Dance por Eiser Moscote.
  • Producción de eventos CAFE por Carmen Barros.
  • Son Wayúu por Iris Cúrvelo.

Aclaro, son muchos más emprendimientos, tanto que el espacio de esta crónica no sería suficiente, pero quise mencionar algunos y así demostrar que en La Guajira estamos tejiendo una crónica de esperanza para un mejor 2019. Del mismo modo, continuar alzándonos en una resiliencia global que no nos haga competencia, sino fortaleza.

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Unidos podremos lograr todo y preparar un camino de ciudadanía activa sostenible que logre, incluso, cambiar rumbos electorales y generar consciencia colectiva de amor por nuestra tierra. El camino ya está iluminado, el reto es no dejarlo apagar.

No olvidemos que quienes creen, lo logran. ¡Feliz 2019!

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