GUAJIRA P

Por: Fabrina Acosta

Una de las frases más inspiradoras que le he escuchado a mi amiga Karina Garantivá es: “La Guajira es la tierra donde nací y donde tengo depositada toda mi confianza”. Considero es la premisa que nos mueve el alma a quienes hemos tenido la fortuna de haber nacido en el territorio donde comienza Colombia. Ese amor profundo nos debe llevar a activar la creatividad e implementarla en acciones que aporten a nuevas realidades.

La Guajira merece y necesita una transformación social que la aleje de los sistemas corruptos, para que así se genere un acercamiento a sus potencialidades, porque no hay duda que es un reservorio de riquezas naturales, historias y personajes que activan las opciones de reinventarla, lo que debe evitar la ‘desesperanza aprendida’; en otras palabras, hay que fortalecer la autoestima por nuestra tierra.

Lo anterior inspiró el título de esta nota: #PorLaGuajira, porque así como en las redes sociales logran volver tendencia un tema, generar influencia con el hashtag y reunir a muchas personas alrededor del mundo; lo mismo sueño que sea La Guajira en nuestros planes de vida, un asunto de permanente interés que siempre se defienda y que nunca se descanse en la búsqueda de nuevas formas para aportar a su desarrollo integral.

#PorLaGuajira vs. #GuajirosMelancólicos

Si bien estamos quienes no perdemos la esperanza de un mejor porvenir para nuestra tierra, ya que no esperaremos a que otros generen los cambios, si no que buscamos y agitamos con nuestras acciones el hashtag #PorLaGuajira; también están los guajiros melancólicos, aquellos que siempre algo les aqueja, tortura y lapida sus esperanzas, los que hablan con desgarradora tristeza de su tierra, expulsando ráfagas de frases dolorosas y desesperanzadas en las redes sociales, tertulias con amigos o intervenciones públicas; pero que muy pocas veces se atreven a pasar de la habladuría derrotada a la acción empoderada.

Se dividen entre los melancólicos locales y aquellos que han logrado fugarse de lo que consideran una “caótica o fracasada” realidad. Los primeros corresponden a aquellos que aseguran jamás marcharse de La Guajira, pero todo el tiempo se quejan de ella; por su parte, los segundos son los que viven en otra ciudad o país y relatan de forma poética el profundo amor por su tierra, pero cuando se les pregunta ¿Qué puedes hacer por La Guajira?, ¿cuándo retornas a ella? Responden con voz contundente: “Ah no, yo por allá no vuelvo ¿Y a qué?… eso no tiene cuando cambiar”. En ese momento me confundo y pregunto: “¿Será que la melancolía les ha borrado el amor y la confianza para considerar que algo pueden aportar?”.

GUAJIRA 1

Quiero aclarar que lo anteriormente mencionado no tiene el propósito de juzgar a nadie, teniendo en cuenta que todos hemos tenido algo de guajiros melancólicos; sin embargo, cada quien es libre de pensar, sentir y hacer lo que considere. El punto de reflexión al que quiero llegar es que se presentan dos extremos contraproducentes para el desarrollo de La Guajira: tanto el de la crítica extrema que hace parecer solo desde la parla que tienen la solución a todos los problemas y que si les dieran la oportunidad de gobernar harían lo que en muchos años nadie ha logrado; como la resignación a que nada va a cambiar y lo mejor es escaparse, regresar en diciembre a parrandear con amigos de infancia, tomar buen Old Parr, comer tortuga para clausurar la amanecida aunque se consideren ambientalistas o visitar la mesa de los fritos más popular y comerse las respetadas arepas de huevo, trifásicas o de camarón aunque se definan fitness—; paradojas cómicas de nuestro realismo mágico.

En este sentido, los guajiros melancólicos no le hacen bien a la esperanza de un nuevo tejido social para esta tierra, sea quien sea, no le hacen bien. Quizás estamos llamados a ser guajiros amorosos que pasemos de la habladuría a las acciones, pero no apalancadas en un contrato o negocio, sino aquellas que demuestren ese profundo amor por el suelo fructífero en el que nacimos; sin importar que vivamos dentro o fuera de él, desde donde estemos, si existe voluntad, logramos aportar. Hombres y mujeres, indígenas o alijunas, campesinos o urbanos, podemos contribuir, con un amor genuino que nos impulse a entregar lo mejor de cada uno de nosotros, sin limitarnos a criticar todo desde la melancolía involutiva, sino actuar a partir de un amor evolutivo de iniciativas.

Tejimos esperanzas #PorLaGuajira

Existe la necesidad de reconocer que no somos competencia, sino fortaleza, y nos une un solo propósito: La Guajira. Por ello, es importante mencionar un ejemplo de lo bueno que puede suceder cuando nos unimos, se trata del ‘Foro Tejiendo Esperanzas para La Guajira’, que se llevó a cabo en la capital del país. La organización estuvo a cargo de la Asociación Evas & Adanes y un equipo de profesionales guajiros residentes en Bogotá. La V versión de esta iniciativa buscó generar reflexiones respecto a los retornos dignos, autoestima regional y la situación de La Guajira, desde temas que aportan al tejido de esperanzas y empoderamiento ciudadano; demostrando que el territorio cuenta con capacidades y liderazgos transformadores.

Los temas desarrollados fueron: deporte, turismo, nutrición, política, emprendimiento, ciudadanía y el poder del arte música y danza—, como generadores de transformación; todo enfocado al contexto guajiro. Los panelistas fueron oriundos de La Guajira, líderes y lideresas, demostraron que en nuestra tierra pasan cosas buenas y la mayor riqueza que tiene es su gente.

De esta manera, Iliana Curiel, Jaime Alfredo Movil, Katherine Medina, Simeón González, Ecatzin Iguarán, Mileidys Polanco, Billy Cuisman, Delay Magdaniel, María Silena Ovalle, el cantante Jorge Celedón, la moderadora afroguajira Rayza De la Hoz y el stand del emprendimiento Asawaa de Ana Lucía Ballesteros, lograron tejer amor y esperanza por la tierra.

Aunque un evento no cambie por completo la realidad, si aporta a la vida de quienes participan, les motiva a pensar y hacer más por el departamento. Sueño con que sea una tendencia, costumbre y permanente acción aportar al bien-estar y desarrollo de esta prometedora tierra del norte de Colombia.

Cierro estas letras dejando una pregunta: ¿Y tú como activas en tu cotidianidad el hashtag #PorLaGuajira?

Compartir: