ECONOMIA NARANJA P

Por: Fabián Dangond

El departamento de La Guajira es reconocido por su gran riqueza minera y energética. De acuerdo a la Agencia Nacional de Minería —ANM—, se encuentran vigentes 56 títulos mineros, de los cuales 9 están en etapa de exploración, 4 en fabricación y montaje, 43 en explotación. Estos permisos asignados fueron para carbón, materiales de construcción, oro, metales preciosos y otros minerales que se desarrollan en un área de 133050.718 Ha, equivalente al 6,45% de superposición en el espacio, según la información reportada por el catastro minero colombiano de mayo 2017.

En su reporte, la ANM también precisa que las asignaciones directas de regalías hacia La Guajira son 99.93% por carbón, 0.05% sal y el 0.02% provienen de los materiales de construcción y otros minerales. Mientras que el total de los pagos, compensaciones causadas y transferidas al Sistema General de Regalías SGR 2016-2017 fue de $421.023,30 millones de pesos para el departamento y sus municipios beneficiarios.

Del mismo modo, contempla que la producción de carbón concentrada en los municipios de Albania, Barrancas y Hatonuevo, representa el 38.11% de todo el generado en el país. Sin embargo, durante la Conferencia sobre el Cambio Climático en Bonn, Alemania, 20 países se comprometieron a dejar de usarlo. En dicho acuerdo determinaron la reducción y erradicación de su uso global en la obtención de energía para el año 2030. Esto significa que tenemos una década, en la cual se podría hacer la transición de la minería extractiva como fuente de ingresos a otro sector, cuyo propósito sería compensar el impacto directo en el capital del departamento.

La economía naranja es: “El conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual” (Buitrago & Duque, 2013); aparece como una alternativa viable para enfrentar la disminución respecto a los ingresos de uno de los principales productos de exportación. Las razones para creer en esto, es que las acciones de este modelo, entre las que se encuentran el patrimonio ancestral, las artes visuales, escénicas y espectáculos, festivales, ferias, turismo, patrimonio cultural, material e inmaterial, el diseño y arquitectura abundantes en La Guajira, crecieron 134% entre el 2002 y el año 2011, según datos de la UNCTAD Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Asimismo, duplicaron las ventas de petróleo en Arabia Saudita y con 29.5 millones de empleos superan la fuerza laboral de toda la industria automotriz de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea (BID 2017). En Colombia representan el 6% del Producto Interno Bruto PIB—, de los cuales un 3% son aportados por el turismo (Herrera, 2018).

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De acuerdo a lo anteriormente descrito, resulta necesario buscar en nuestra riqueza creativa y cultural una vía para el desarrollo del departamento, ya que al igual que la minería, la economía naranja de La Guajira cuenta con 56 eventos Minas Creativas celebrados en toda la localidad; según datos de la Dirección de Cultura, Juventud y Género Departamental DCJG. Por tipo de actividades, los festivales representan el 77%, le siguen las fiestas con 16%, reinados 5% y finalmente los carnavales 2% de este sector. Las empresas culturales títulos creativos están distribuidos entre zonas urbanas con un 53,57% y rurales 46,43%.

La temporada de eventos tiene una duración de 153 días, el primer trimestre es la más baja con solo 8 de celebración, mientras que en los tres restantes las festividades superan los 40. Además, La Guajira cuenta con cerca de cinco puertos naturales Cabo de la Vela, Mayapo, Camarones, Riohacha y Palomino que fácilmente podrán remplazar el carbón exportado a través de Puerto Bolívar Bahía Portete por el ingreso de turistas locales y foráneos dispuestos a disfrutar de los servicios creativos del departamento.Toda esta oferta cultural debe ser articulada con los operadores turísticos, empresarios, gremios y entidades públicas, quienes tienen el reto de incrementar los 75.872 pasajeros nacionales y 55.876 extranjeros que llegaron vía área; aumentar los 16.076 visitantes a parques naturales y la ocupación de 262 hoteles, 3.805 habitaciones y 6.879 camas (CITUR, 2017), y convertirlos en nuevas oportunidades de empleo, ingresos, bienestar social y ambiental de los guajiros.

La economía naranja es reconocida como un motor de progreso en varias regiones del mundo; sin embargo, la información acerca de este sector es limitada. En el caso guajiro, la situación no difiere, pues la investigación que se tiene de este ámbito es poca, dificultando su integración con otros renglones de la producción. No obstante, la buena noticia es que dentro del marco legal contamos con la Ley 1834 del 23 de mayo de 2017, denominada ‘Ley Naranja’, que prevé la creación del Consejo Nacional de la Economía Naranja, entidad que buscará crear, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas. Además, que el DANE Departamento Administrativo Nacional de Estadística lidere la publicación periódica del documento denominado ‘Reporte Naranja’ de estadísticas básicas sobre esta iniciativa en Colombia, que ayudará al fortalecimiento institucional y desarrollo de manera más contundente en el futuro del país.

Se necesita que las fundaciones y otras organizaciones culturales pasen por un proceso de reingeniería fundamentado en las estrategias para la gestión pública, es decir, las 7i información, instituciones, industria, infraestructura, integración, inclusión, inspiración contempladas en la ley, para pasar de simples organizadoras de eventos a empresas, generando un impacto real en el desarrollo cultural, social y económico. Con este panorama, es hora de que los líderes hombres y mujeres guajiros trabajen de manera organizada para que la economía naranja de nuestro departamento sea expuesta y demuestre todo su potencial, teniendo como objetivo impulsar la conversión de un modelo basado en la minería extractiva a la creativa, y enfrentemos los retos de la década siguiente con una generación centrada en la innovación, el conocimiento y la protección del medio ambiente.

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