CLAUDIA P

Crédito fotográfico: José Ponton

Por: María Isabel Cabarcas

Aunque estudió Comunicación Social en la Pontificia Universidad Javeriana —Bogotá—, esta hermosa mujer riohachera siempre soñó con regresar a trabajar en su tierra. La elegancia innata, espigada figura y rasgos exóticos, llevaron a Claudia Montenegro al modelaje de la mano de Belky Arizala. En la academia de esta modelo y empresaria aprendió durante cinco años a dominar la pasarela, sentirse cómoda frente al lente de una cámara y relacionarse con el mundo de la moda. De aquellos tiempos rememora: “Llegué donde Belky por casualidad. Algunas amigas de la universidad estaban emocionadas con la idea de presentarse al casting para ganar becas en su academia. Luego de que varias participaran me animé a acompañarlas y resulté favorecida con una por 6 meses, tiempo en el que aprendí muchísimo, sobre todo porque me sentía en familia. Recuerdo mucho que en un desfile se me dañó el tacón y la madre de una de las modelos compró pegante, cinta y me lo ajustó para que yo pudiera salir segura a la pasarela”.  

Después de vivir en la capital del país, a lo largo del desarrollo de sus estudios universitarios, esta carismática joven volvió a su natal Riohacha para desarrollar las prácticas en la oficina de Comunicaciones y Prensa de la Gobernación de La Guajira; al respecto afirma que: “Fue una experiencia enriquecedora, conocí personas muy valiosas y crecí profesionalmente siendo parte de un sólido equipo de trabajo, del cual guardo los mejores recuerdos y entrañables lazos de amistad”. En su vida influyó significativamente haber participado durante dos años en un voluntariado universitario, ya que al lado de otros jóvenes de la Pontificia Universidad Javeriana conoció la otra cara de Bogotá, con cerros colmados de pobreza, donde recibió la calidez de las familias y adultos mayores con quienes trabajó: “Allí aprendí a quejarme menos y valorar más lo que Dios me ha dado”, resalta. Sin duda, esa vivencia afianzó su empática vocación de servicio y compromiso social.  

Crédito fotográfico: Ricardo Gómez

Crédito fotográfico: Ricardo Gómez

Sobre las enseñanzas de Raúl Montenegro y Sory Ibeth Acosta —padres—, relata: “De mi mamá aprendí que la constancia en el trabajo es el factor que hace la diferencia, hay que ser persistentes en el camino y no permitir que los obstáculos nos desvíen. Por su parte, de mi papá tomé algo que bien puede ser contrario a lo que ella dice, pero yo lo veo como un complemento, y es: ‘Lo que es para uno, es para uno, y se lo llevan a la puerta de la casa’. Es extraño porque con el reinado todo el mundo me lo expresó; sin embargo, recuerdo que mi papá lleva años diciéndomelo. Hay un poco de ambos en mí, por ejemplo, esa fe absoluta de que cosas buenas están por pasar, pero que a cada una de las metas se llega con constancia”. A ellos agradece todo el amor y apoyo recibido en cada aventura emprendida, pues siempre sintió receptividad al compartir sus anhelos y afrontar cada reto personal o profesional.

La felicidad irradia de forma inmediata en su rostro al rememorar su paso por Estados Unidos, puesto que durante un año estudió inglés en la Universidad de Nebraska-Lincoln, donde recibió los reconocimientos ‘Estudiante excepcional’ y ‘Excelencia académica’. Allí vivió en el seno de la amorosa familia de su prima Jenny y agrega que: “En esa forma de vida apacible me convertí en una persona más serena, porque era muy acelerada”.

Siendo una niña, anhelaba como muchas ser reina; aunque afirma que no le afectó obtener el título de virreina en aquellos reinados infantiles de barrio. Por ello, al presentarse en marzo de este año ante el Comité Departamental de Belleza para representar a La Guajira en el Concurso Nacional de Belleza CNB— y no ser escogida, no le aquejó, ya que su madre la preparó para aceptar aquellas situaciones que no resultaran conforme a sus deseos. Como mujer de fe comprendió que todo sucedía por una razón y probablemente no era el momento. Cuando fue llamada por el comité para convertirse en Señorita Guajira ‘Rumbo a Miss Universo’, no se sorprendió, porque sabía que sus sueños habían sido llevados ante quien todo lo puede: Dios; sentía en su corazón la certeza de que en el tiempo de Él los convertiría en realidad y así sucedió.

Crédito fotográfico: Ricardo Gómez

Crédito fotográfico: Ricardo Gómez

 

Cuando se refiere a La Guajira, lo hace con orgullo y convicción evidentes. Habla con solvencia de variados temas, pues como mujer conocedora de los valores y potencialidades del departamento que la vio nacer, afirma que no dudará en aprovechar los espacios para decir: “La Guajira es mucho más de lo negativo que los medios han mostrado sistemáticamente en los últimos años”.  

Claudia goza del aprecio de sus amigos y familiares, quienes la describen como una mujer íntegra, de excelsas cualidades humanas y profesionales, comprometida con su tierra, de trato amable y muy inteligente. Ellos sabían del anhelo de representar a La Guajira y la apoyaron decididamente en este propósito, pues estaban convencidos del buen papel que desempeñaría en el concurso.

Le encanta leer, viajar, conocer sobre la historia de las canciones, pasar tiempo con sus amigos, disfrutar de la buena comida y se declara una admiradora convencida de las riquezas de La Guajira. Siente que Dios la preparó para emprender ese sendero, llevando el título de Señorita Guajira. Allí cumplió el esperado sueño de ser la embajadora de su departamento ante Colombia.

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