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EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

Durante los nueve meses que generalmente dura el periodo de gestación, las mujeres especialmente primerizas experimentan una serie de cambios y con ellos múltiples cuestionamientos en torno a las variaciones que se evidenciarán en su cuerpo. En ese sentido, las consecuencias de índole físico que acarrea el parto natural se posicionan entre las principales preocupaciones, debido a que existen una serie de supuestos en la sociedad. El nacimiento de un bebé implica largas horas de trabajo, en donde la madre debe pujar hasta obtener que el recién nacido salga por un orificio con un tamaño menor en comparación a su contextura, pese a expandirse; asimismo, existe la posibilidad de que la piel entre la abertura y el ano se rompa, o un médico proceda a cortarla para permitir el paso del bebé —desgarro vaginal o episiotomía.

La industria del espectáculo no ha sido ajena a este tema, pues la modelo Chrissy Teigen, luego de dar a luz, publicó en su cuenta de Twitter: “Nadie me dijo que yo también volvería a casa con pañales”; asimismo, la empresaria Kim Kardashian confesó al periódico Daily Mail su inquietud al respecto: “Cuando regresé del hospital lo primero que hice fue ir a ver mi vagina en el espejo. Se ve más hermosa que antes”. En aras de desmitificar ciertos supuestos, el ginecólogo Andrés Hoyos expone: “Es usual que hayan unos cambios en la vagina después del parto, pero eso va a depender de ciertos factores, como por ejemplo, hacer una prevención antes o durante el embarazo: controlando el peso, la actividad física y realizando un masaje perineal; todo eso va a ser de mucha ayuda”. A continuación, Enfoque Caribe le presenta algunos mitos que se constituyen en realidades.

APARICIÓN DE VENAS VARICOSAS. Las piernas no son el único lugar en el que generalmente surgen estas venas de apariencia abultada y color purpura. El aumento del flujo sanguíneo, tamaño del útero y las hormonas que se generan en la gestación, traen consigo la aparición de estos vasos, cuya manifestación se da “más que todo en mujeres que han tenido múltiples embarazos o en las que hay esta predisposición familiar; la frecuencia es muy bajita. Normalmente, la paciente mejora después del parto, es decir, desaparecen”, explica Hoyos.  

AUMENTO EN SU TAMAÑO. Como se mencionó anteriormente, con el parto natural el órgano genital se expande; no obstante, “durante el tiempo de la dieta paulatinamente vuelve a recuperar el tamaño que tenía”, sostiene el ginecólogo. En caso de no recuperarse totalmente, el especialista recomienda optar por el láser ginecológico, debido a que “estimula la producción de colágeno, haciendo que la vagina se retraiga, recupere su diámetro anterior y la funcionalidad; además de normalizar el flujo sanguíneo y mejorar la lubricación. Es una tecnología ambulatoria y sin dolor”.  

PRESENTAR DOLOR EN LA ZONA. La Clínica Mayo determina cuatro grados en los que se presentan los desgarros vaginales: el primero afecta el área alrededor de la abertura de la vagina o la piel perineal; seguidamente, están aquellos que generan daños en los músculos perineales que sostienen el útero, la vejiga y el recto requieren sutura; las laceraciones en los músculos perineales y el ubicado alrededor del ano reparación quirúrgica; el cuarto grado, comprende la zona anterior, junto al tejido que recubre el recto toma mayor tiempo para sanar.

INCOMODIDAD GENERADA POR RESEQUEDAD. Conforme a la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., el estrógeno ayuda a mantener húmeda el área, generando un fluido de apariencia clara; no obstante, con la lactancia materna disminuyen los niveles de esta hormona, trayendo consigo resequedad, lo que se conoce como menopausia posparto. El Dr. Hoyos considera que la situación es temporal, por lo que al culminar esta etapa la vagina volverá a lubricarse como en el pasado, dejando atrás el dolor y las molestias producidas por este padecimiento.

PROBLEMAS AL MOMENTO DE ORINAR. De acuerdo con la Clínica Mayo, “el embarazo y el parto estiran el tejido conjuntivo de la base de la vejiga, provocando daño nervioso y muscular en esta o en la uretra”. Por tal motivo, actos como toser, hacer algún esfuerzo o reír intensamente, podrían generar un escape no premeditado del líquido urinario. El ginecólogo Andrés Hoyos recomienda el láser ginecológico también para estos casos, pues “durante el parto se pueden afectar las estructuras que tienen que ver con la continencia”, afirma.

CUIDADOS LUEGO DEL EMBARAZO

La mayoría de los cambios disminuyen a medida que la producción de hormonas y algunas funciones corporales retornan a su estado natural. Es por esto que Enfoque Caribe le comparte algunas recomendaciones para tener en cuenta luego del embarazo.

SEXO 1

MANTENER UNA BUENA HIGIENE. Esta recomendación es importante en aras de evitar incomodidades, además de que le impedirá la contaminación de la zona. Inicialmente, es necesario lavarse bien las manos antes de intervenir. Seguidamente, limpiar suavemente el área y secar sin frotar, solo con pequeños toques; realizar este proceso sumergido en una bañera o cualquier otro recipiente, también puede ayudar con el aseo y la curación de heridas, para ello, es imprescindible lavarla previamente.

SEXO 2

OPTAR POR UNA BUENA CURACIÓN EN CASO DE EPISIOTOMÍA O DESGARRO VAGINAL. La cicatrización tiende a tomar un tiempo, por lo cual es imprescindible propiciar el cuidado y curación adecuada. El Dr. Hoyos aconseja utilizar cremas cicatrizantes con prescripción médica y, además, optar por “la aplicación de ácido hialurónico con factor de crecimiento epidérmico”. Al realizar las necesidades fisiológicas, con una botella o comprensa tibia, puede verter agua templada para no sentir ardor y presionar la zona al hacer fuerza.

SEXO 3

PRACTICAR LOS EJERCICIOS DEL PISO PÉLVICO O DE KEGEL. Ayudan a tonificar o reafirmar los músculos vaginales y del piso pélvico. Así pues, esta sugerencia se convierte en la solución a los problemas de incontinencia urinaria y flacidez. Los ejercicios pueden realizarse en cualquier lugar, sin importar la posición en la que se encuentre, de la siguiente manera: lentamente contraer el ano y la vagina, sostener durante unos segundos, descansar; repetir el ejercicio e ir aumentando la duración de la contracción.

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