FIT DAIRY FREE P

EDITADO POR ENFOQUE CARIBE  

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos —USDA estableció el MyPlate, una guía con alimentos saludables que permiten obtener los nutrientes necesarios, agrupados en cinco categorías: frutas, verduras, granos, proteínas y productos lácteos. En la actualidad, muchas personas han optado por eliminar el consumo de estos últimos de su régimen alimentario, ya sea por intolerancia, alergias, prevención ante ciertas contraindicaciones o rechazo a la comercialización de artículos con origen animal. En este sentido, el nutriólogo y PhD en Bioquímica y Nutrición Humana, Benjamín Ramírez, explica que: “Esta determinación la toman las personas, generalmente por cohesión o algún tipo de dieta y, la mayoría de las veces, no hay prescripción de un médico, nutricionista o nutriólogo, pues simplemente se hace por condicionamiento social”.

Una encuesta realizada por la Sociedad Nacional de Osteoporosis —organización del Reino Unido—, determinó que el 20% de los menores de 25 años redujeron o eliminaron su consumo; además de evidenciar que podría ser ‘una bomba de relojería’ para la salud de los huesos, pues es un período en el que requieren de una dieta adecuada. En oposición a lo expuesto, existen personas que desde sus primeros años de vida no pueden ingerir la leche o los derivados de la misma, lo cual se debe “a errores en el metabolismo con una incidencia muy escasa; este tipo de pacientes tienen contraindicado el consumo de leche por enfermedades como la galactosemia primaria, donde no pueden digerir la galactosa, esto genera una neurotoxicidad que acarrearía la muerte del menor”, manifiesta Ramírez. Al estar excluido este alimento de por vida, el experto sustenta que, en esos casos, se busca una alternativa distinta que suministre al niño lactante los nutrientes necesarios.

El consumo de estos productos está relacionado con diversas consecuencias para la salud, entre ellas el cáncer y enfermedades intestinales o estomacales. Por tal motivo, el Dr. Walter Willett, profesor de Epidemiología y Nutrición en Harvard T.H. Chan School of Public Health, compartió en una investigación las ventajas de ser ‘dairy free’: previene el cáncer de próstata y evita complicaciones en padecimientos relacionados con alergias, infecciones en el oído, diabetes tipo 1, estreñimiento crónico y anemia en los niños; asimismo, impide el desarrollo de enfermedades cardíacas y el síndrome del intestino irritable. Por su parte, el nutriólogo Benjamín Ramírez, determina que una de sus características distintiva es la pérdida de peso: “Sin embargo, lo realmente importante sería enseñar cómo la deben combinar para que no tenga el efecto negativo: aumento de los triglicéridos, colesterol  y los niveles de hígado graso”.

Existen razones por las que el USDA recomienda la ingesta de los lácteos en una dieta saludable, ya que, por ejemplo, la leche, el queso y yogur son ricos en vitamina D y calcio —esenciales para la salud ósea—: “Cuando se deja de consumir y no hay una reposición con otro alimento que contenga esos dos nutrientes, el riesgo es alto. Por eso, la decisión de eliminar la leche o sus derivados debe ir acompañada de la búsqueda de otro producto que satisfaga esas necesidades; puesto que, las proteínas, grasas o sustancias funcionales de la leche, se pueden extraer de otros alimentos que también son representativos por tener las cantidades de nanonutrientes”, explica el experto. En caso de no realizar una correcta sustitución, se podría generar el escenario perfecto para la osteoporosis, destacó la directora de Nutrición Clínica en Mount Sinai Beth Israel Health de Nueva York, Rebbeca Blake. Del mismo modo, se ha demostrado que las personas que ingieren estos productos obtienen puntuaciones altas en las pruebas de memoria, pues mejora la función cerebral.

¿CÓMO TENER UNA DIETA LIBRE DE LÁCTEOS?

Si luego de hacer una ponderación entre las ventajas y desventajas que acarrea ser ‘dairy free’, decide continuar con este proceso, es necesario que tenga en cuenta las siguientes recomendaciones.

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SUSTITUIR LA LECHE EN SU RUTINA ALIMENTARIA. Preparar el café con leche de coco en lugar de entera.  En caso de desayunar con cereal, optar por prepararlo con leche de almendras, cáñamo o arroz. Si la granola es de su preferencia, el yogur de coco o almendras puede reemplazar perfectamente al griego.

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OPTAR POR PRODUCTOS A BASE DE VEGETALES. En lugar de utilizar la mantequilla o el queso crema para adherir a una tostada o pan, la de almendras, maní o de anacardos, funcionará para dicho fin. Asimismo, el hummus es un buen sustito para su sándwich y el aguacate en la hamburguesa.

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RENOVAR LOS ADEREZOS. El guacamole se fusionará perfectamente con los burritos, fajitas o tacos. Al preparar pizza, agregar muchos vegetales no hará que deje de ser deliciosa. Si planea hornear una batata, el aguacate, aceite de coco y tahini son buenos reemplazos de la mantequilla.

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PREPARAR DULCES MÁS SALUDABLES. Fabrique helados a base de plátanos o leche de coco. Si está preparando un postre, el aceite de coco también puede esparcirse en los moldes para hornear. Usar leche de almendras en sus panqueques o pasteles en lugar de entera, también es posible.  

POSTRE DE CALABAZA CON ALMENDRAS Y MIEL

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INGREDIENTES

½ calabaza

2 huevos

1 taza de leche de almendras

1 taza de agua

½ taza de almendra molida

½ taza de azúcar de caña

1 cucharada de miel de abejas

PREPARACIÓN. Previamente, lavar, pelar y picar en trozos pequeños la calabaza. En un recipiente, añadir el agua y la calabaza, cocinar a fuego medio durante 15 minutos; transcurrido el tiempo, retirar el exceso de agua. Luego, introducir la verdura en una licuadora, hasta conseguir un puré; reservar. Precalentar el horno a 180ºC. Mientras tanto, introducir los huevos y el azúcar de caña en una taza, batir; añadir, progresivamente, leche de almendras, el puré de calabaza y la almendra molida. Rellenar 3 vasitos de vidrio con la preparación y agregar 2 cm de agua en una bandeja para hornear; introducir los recipientes en esta última y dejar en el horno durante 30 minutos. Retirar y, al enfriarse, cubrir la superficie del flan con miel de abejas. ¡Disfrutar!  

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