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EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

Margarita Diazgranados Muñoz fue diagnosticada con cáncer de mama a los 39 años, tiempo después le encontraron metástasis ósea en seis partes de su cuerpo y, más tarde, doce tumores en los pulmones. Luego de tanta medicación y radioterapia, su organismo no resistía más intervenciones. En este punto, los doctores no daban esperanza, por lo que decidió empezar una recuperación espiritual: “Como parte de mi tratamiento, asumí que debía hacer un trabajo con el perdón, donde no solo perdonaba mis relaciones con terceros, sino conmigo misma”, expresa Margarita. En ese proceso, tuvo en cuenta que este acto, también, va dirigido hacia las acciones realizadas por ella que causaron dolor a otros, como explica: “Reconocí cada una de las situaciones que se habían presentado por tomar decisiones erradas, las ofensas cometidas y, posteriormente, sus consecuencias las acepté en mi vida, para empezar a enmendar esas equivocaciones”. Cinco años después, ha logrado sobrellevar la terrible enfermedad y le atribuye la mejora en su cuerpo a las medidas que adoptó en el momento indicado: la ayuda de Dios y el cambio de tratamiento.    

Existen situaciones en la vida que dejan sinsabores, con los cuales se puede sentir incómodo, esto empeora si la responsabilidad de dichos actos recae en sí mismo; no obstante, hay una acción que busca calmar las penas y restaurar la armonía mental en las personas: el perdón; el cual, no solo se da a terceros, sino que también se convierte en un proceso personal que permite alcanzar la absolución. Lo anterior se vuelve necesario cuando se cometen injusticias que se creen imperdonables o luego de tomar decisiones de las que se arrepiente; respecto a esto, el psicólogo Fabio Galvis resalta que: “Siempre es necesario aplicarlo, debemos aprender a realizar un ejercicio simple de aceptación y reconocimiento de uno mismo que permita, con humildad y sentido común, reconocer nuestras faltas y, así, lograr ir livianos de equipaje”.

Cuando se trata de perdonar las ofensas, tiende a ser más simple otorgarles este beneficio a otros, pero a nivel personal, se vuelve una tarea tediosa, difícil y, muchas veces, es considerada como innecesaria; pues, “la mayor dificultad está en la aceptación y reconocimiento de los errores cometidos, sacarlos a la luz y enfrentarlos es un proceso doloroso que requiere tiempo y atención. En algunas ocasiones, puede ir ligado a características individuales contenidas en el orgullo, la soberbia e infravalorarse”, señala Galvis. Como el ejemplo de Margarita, muchas veces los conflictos internos, ya sean por sentimientos no expresados, no resueltos o simplemente inconformidades con el curso que toma la vida, puede significar, a largo plazo, el sufrimiento de alguna enfermedad grave, ya que estas cuestiones del espíritu buscan salir de cualquier forma, para encontrar una liberación física y mental.  

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El fenómeno de experimentar respuestas físicas del organismo ante malestares de tipo mental, se conoce como somatización; es decir, cuando existe alguna dificultad para trasmitir sensaciones, no se perdonan las ofensas o se guarda rencor por conflictos antiguos. Según un estudio realizado por los doctores Ivo Arandia y Miguel Suárez, los síntomas más frecuentes de la somatización son: migraña, problemas circulatorios y dolores en los huesos o articulaciones; por su parte, también se pueden presentar en forma de diarrea, hinchazón abdominal, intolerancia a algunos alimentos, úlceras intestinales o estomacales, dolores en el pecho o espalda, taquicardia, hipertensión, debilidad muscular o amnesia. Por otra parte, la psicóloga Ana Rincón señala que también se generan problemas “a nivel afectivo y emocional, como depresión, ansiedad, trastornos de estrés postraumático y dificultades para interactuar o relacionarse con los demás”. A continuación, Enfoque Caribe le recomienda 5 pasos que le permitirán autoperdonarse.

 

PASOS PARA APLICAR EL AUTOPERDÓN EN SU VIDA

IMPORTANCIA DEL AUTOPERDÓN. Es imprescindible tener la mente y el cuerpo sano; pues, muchas veces, este tipo de rencores personales tienen gran influencia en la manera cómo se afronta la vida y la reacción del cuerpo ante las dificultades. Así como perdona las ofensas causadas por otros, debe hacer lo mismo con usted; la psicóloga Rincón señala que es necesario trabajar en este aspecto “cuando interfiere en la capacidad de la persona para funcionar en las diversas áreas —familiar, laboral, académica y sentimental—, con el fin de disminuir el impacto en el estado de ánimo y, así, poder afrontar las situaciones que se le presenten y mejorar el bienestar psicológico percibido”.  

ACEPTAR LOS ERRORES COMETIDOS. “La aceptación, reconocimiento del problema y contar con la intención y voluntad para solucionarlo”, como señala el experto Galvis, es una herramienta fundamental. Haciendo un análisis objetivo de las situaciones negativas que se han presentado, puede determinar lo que ha hecho mal, pero no para castigarse, sino para aceptar que las faltas son humanas y, así, sustraer enseñanzas de esos acontecimientos. Cuando se quiere lograr el perdón, es oportuno identificar las situaciones de las cuales es responsable y que pudieron ocasionar daño a los demás y, a sí mismo, para encontrar la manera de enmendarlo.

COMPRENDER LA DIFERENCIA ENTRE PERDONAR Y OLVIDAR. Cuando los errores son bastante profundos, tiende a ser difícil olvidarlos, pues hay marcas que son permanentes y generan consecuencias que impactan en el transcurso de la vida; sin embargo, la absolución no tiene que ver con borrar de la mente todo lo que pudo causar daño, por lo tanto, no debe existir culpabilidad ni remordimiento en caso de no poder hacerlo. Cuando se consigue recordar todos los hechos negativos sin que duelan, es decir, que al momento de volver a la mente sean solo eso, un recuerdo más, se puede hablar de una verdadera absolución.

IDENTIFICAR LOS OBSTÁCULOS QUE IMPIDEN EL PERDÓN. Reflexionar acerca de las equivocaciones debe ir en conjunto con la identificación de aquellos aspectos de la personalidad, carácter o ideologías que impiden admitir las fallas; algunos ejemplos son el orgullo, la culpa, vergüenza y el temor a reconocer los desaciertos. Por otra parte, “también es importante reevaluar algunas creencias o pensamientos acerca de nuestro comportamiento; asimismo, la responsabilidad que este tiene sobre los actos realizados por otros, es decir, qué tanto control se posee sobre lo que hace o siente otro que, en ocasiones, lleva a que las personas se sientan culpables”, explica Rincón.

 

BUSCAR LA AYUDA DE UN EXPERTO. En casos extremos, donde la meta no se ha conseguido por más que se ha intentado, buscar el apoyo de un experto puede ser determinante. Un psicólogo o ‘coach’ de vida puede prestar una guía y presentar acciones, actividades o lecturas que propicien la resolución del problema. Cuando se desarrolla una somatización, la colaboración conjunta de médicos y psicólogos es esencial; la psicóloga Marilyn Cornish realizó un modelo para llegar a la autoredención, en el cual sugiere escribir una carta de perdón para sí mismo, donde detalle lo que ha aprendido y los cambios positivos obtenidos.

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