ATAQUE PRIN

EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

Un estudio publicado por la Universidad de Cambridge —Reino Unido— expuso que la ansiedad es un trastorno que afecta con mayor frecuencia a personas menores de 35 años, especialmente a las mujeres. De esta manera, los ataques que se generan en razón a la problemática, se dividen en dos categorías: voluntarios e involuntarios; la primera tiene lugar cuando la persona experimenta preocupación por alguna situación en particular; por lo cual, el cuerpo reacciona aumentando los índices de estrés. Por su parte, la segunda es todo lo contrario, puesto que se presenta al padecer, por mucho tiempo, un estrés elevado, haciendo que el organismo active una respuesta en alto grado de manera inesperada; en este último caso, el afectado se sorprende de la reacción generada por el cuerpo, hasta el punto de no identificar que se trata de un ataque de ansiedad. En ambas modalidades, los cambios fisiológicos, psicológicos y emocionales no se hacen esperar.

Pese a lo expuesto anteriormente, el ataque de ansiedad es confundido, comúnmente, con el de pánico; esto se debe a que ambas patologías muestran indicios que pueden llegar a parecerse; sin embargo, son dos fenómenos totalmente distintos. El ataque de pánico se caracteriza por presentar síntomas intensos: dificultad para respirar, percibir que los objetos dan vueltas, sentir escalofríos, entre otros; no obstante, impera la necesidad de controlar estas sintomatologías, sin poder hacerlo, ya que existe temor de perder el control en cualquier momento. Por otro lado, el ataque de ansiedad difiere en un aspecto muy puntual, el tiempo y su prolongación, puesto que existen casos en los que no es momentáneo, persiste, y va empeorando cada vez más; por ejemplo, sentir, de manera intermitente y prolongada, dolor en el pecho, tics nerviosos, temblores en el cuerpo, sudor prolongado y tener pesadillas, las cuales no permiten que la persona frecuente lugares desconocidos o exteriores por miedo a lo que pueda ocurrir, lo anterior por citar un ejemplo.

 

PASOS PARA SUPERAR UN ATAQUE DE ANSIEDAD

ATAQUE DE ANSIEDAD 1

DISTRAERSE. Es uno de los métodos más utilizados para contrarrestar la ansiedad. En caso de presentar un ataque de esta índole, se recomienda poner en práctica el siguiente ejercicio: centrar la atención en las sensaciones internas, como es el caso de los latidos del corazón y la respiración, esto permite notarlas más; hecho lo anterior, se procede a distraer la mente con otro tipo de actividad —leyendo algún libro de interés, mirando televisión, observando vitrinas de almacenes o entablando conversación con otra persona—, con lo cual dejará de percibirlas con el transcurso del tiempo.

RESPIRAR LENTAMENTE. Cuando se siente ansiedad, la respiración aumenta; sin embargo, al hacerla diafragmática, siendo conscientes del proceso, disminuye considerablemente, pues se está utilizando un mecanismo que es fisiológico y automático. Para aplicarlo: ubicar la mano derecha en el pecho y la izquierda en el estómago, con el fin de cerciorase que se está respirando con el diafragma y no con el pecho. Contando hasta 5, tomar aire lentamente, evitando mover la parte superior del tronco; al llegar a 3, retenerlo, y luego llevarlo hacia abajo, hinchando el vientre. Finalmente, contando hasta 5 nuevamente, contraer el estómago mientras se suelta el aire.

ATAQUE DE ANSIEDAD 2

AUTO-INSTRUCCIONES. Consiste en frases que se pronuncian para sí, con el objetivo de afrontar el ataque de ansiedad a través de la modificación de los pensamientos. Es necesario tener en cuenta que esta técnica en subsidiaria, debido a que requiere de las recomendaciones anteriormente señaladas para denotar resultados positivos al final del proceso. De esta manera, para instruirse, se deben anotar en una hoja aquellas indicaciones —mensajes positivos, de ánimo, fortaleza y valor— que, considere, le permitirán revertir las interpretaciones negativas; luego, memorizarlos y repetirlos en el momento en el que ocurra el padecimiento o cuando prevea que puede suceder para así contrarrestar la situación.

ATAQUE 3

IMAGINACIÓN POSITIVA. En el momento en que ocurra el ataque, también puede dejarse guiar por la imaginación positiva y experimentar los grandes cambios que ocurrirán con sus sentimientos y pensamientos. Lo anterior hace referencia a imaginar la situación en la que se encuentra, como si se tratase de una película, siendo inicialmente solo un espectador; luego, visualizar la escena, pero con una variación significativa, estando en calidad de protagonista; teniendo en cuenta que afrontará valientemente la crisis practicando los consejos anteriormente explicados, rompiendo, así, el círculo vicioso en el que se encontraba. Más tarde, posiblemente, se sentirá tranquilo y orgulloso por haber superado la situación.

ENFRENTAR LAS SENSACIONES SIN TRATAR DE EVITARLAS. Muchas veces, huir de las circunstancias que ocasionan los ataques de ansiedad termina por acrecentarlas o haciéndolas cada vez más frecuentes. De esta manera, llenarse de valor y enfrentar las situaciones permitirá evitarlas a tiempo, debido a que se está interviniendo la raíz del problema; por tal razón, es una de las opciones más eficaces para desvirtuar el padecimiento. Para aplicar esta técnica, es posible recurrir a frases concretas como: ‘no importa si experimento estas sensaciones, se marcharán cuando así lo deseen’ o ‘esto solo se trata de una pesadilla, si no añado situaciones catastróficas, terminará pronto’; incluso, existen personas que las provocan para superarlas con facilidad.

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