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Por: Javier Mazeneth

El domingo a primera hora, en la mayoría de los hogares, es el día ideal para dirigirse al supermercado en búsqueda de todos esos elementos que necesita. Al entrar, lo primero que observa son góndolas o anaqueles repletos de ellos; frente a ti, una guerra visual entre diferentes marcas de alimentos, bebidas, ropa, aseo, juguetería, entre otros; todos exhibidos cual mascota haciéndote guiños para convencerte de ser adquiridos. Seguidamente, te acercas al producto, lo tomas en tus manos, miras con detenimiento y, si te convenció, lo lanzas a la canasta.

Con respecto al desarrollo habitual del consumo, ¿alguna vez te has detenido a pensar en todo el recorrido que hizo ese artículo, desde que fue hecho hasta que llegó a tus manos?; te has preguntado: ¿De dónde salieron las sustancias y empaques que lo componen?, ¿cómo fue la fabricación?, ¿si se sacrificó algún animal para producirlo y en qué condiciones estaba este?, ¿si su técnica de creación fue amigable con el medio ambiente?, es decir, ¿cuántos árboles se talaron?, ¿qué cantidad de agua y energía se gastó y cuál fue su huella de carbono?, ¿cuál fue el método de almacenamiento una vez creado?, incluso, ¿si hubo explotación infantil en la manufacturación? En conclusión, sin temor a equivocarme, no creo que le hayas dado mucha importancia hasta este momento.

Como ya sabemos, el mundo en el que vivimos evoluciona a pasos agigantados y las exigencias de los clientes también; aquellos que ayer gastaban influenciados por el precio, hoy ya no se convencen tan fácilmente con este atributo, pues el origen de la materia prima, el proceso de elaboración, qué tan amigable es con el medio ambiente, su diseño, calidad, disponibilidad, postventa y hasta la personalización del mismo hecho a la medida de cada usuario: son factores decisivos que marcan la pauta en el consumidor a la hora de tomar una decisión de compra.

Dicho lo anterior, me centraré en explicar, de manera muy breve, cómo, a través de las cadenas de abastecimiento término netamente logístico—, podemos administrar de manera eficiente el flujo ‘End to End’ desde el origen del artículo, hasta que llega a nuestras manos , agregando valor en cada una de las etapas asociadas al ciclo de fabricación de cualquier tipo de mercancía que, finalmente, le terminará vistiendo y alimentando; en simples palabras, estará conviviendo con usted y los suyos por mucho tiempo.

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¿QUÉ ES UNA CADENA DE ABASTECIMIENTO?

Imaginemos una cadena compuesta por 3 eslabones principales: ‘source’ —abastecimiento de la materia prima—, ‘make’ —proceso de producción o transformación— y ‘delivery’ —proceso de distribución y entrega hasta el consumidor final—. Por ejemplo, cuando compras cereales —‘source’—, para su elaboración y primer eslabón —al que llamaremos obtención de la materia prima—, se necesitó tierra, semillas, agua, energía, fertilizantes, mano de obra, entre otros. Por su parte, para producir —‘make’— el cereal, son fundamentales maquinarias e ingredientes como: azúcar, empaque plástico, aceites, preservantes, etc. Finalmente, para la fabricación de la caja que lo contiene, se requirió de una despulpadora de papel o cartón, la cual, para poder funcionar, demanda: pulpa de madera, es decir, de donde se extraerá el papel; vapor, químicos y demás.

Luego de esto, se sigue con el despacho del producto desde la fábrica, transporte al centro de distribución, entrega a tiendas y la ubicación en el punto de venta —‘delivery’—. Todos, unidos, conforman una cadena de suministro y, al interior de los eslabones, hay procesos más pequeños que pueden agregar o no valor en cada etapa o actividad presente; estos, para ser eficientes, deben asegurar una adecuada interacción de todos los flujos de materiales y de información existente a lo largo de la cadena. Esta eficiente gestión se logra a través de la gerencia logística, la cual nos entrega las herramientas para garantizar el ‘aguas abajo’ antes de la fabricación—, es decir, que todos los materiales estén disponibles para su transformación; y el aguas arriba una vez elaborado el artículo, con el fin de que se entregue en la cantidad solicitada, al menor costo posible, en el tiempo estipulado, lugar convenido y en las condiciones esperadas —integridad del elemento. Entre los pioneros en gestión de cadenas de abastecimiento, a nivel mundial, se encuentran: DHL —empresa transportadora de mercancía, Walmart uno de los supermercados con más sucursales en EE.UU y Amazon —la tienda virtual más grande y avanzada del mundo—; de esta última, su fundador, Jeff Bezos, hoy es el hombre más rico del planeta, según la revista Forbes.

Teniendo claridad sobre la función de las cadenas de suministros y de cómo el manejo, al interior de ellas, garantiza un eficiente flujo de valor de materiales e información, se plantea el siguiente reto: ¿Qué hace falta para lograr sinergia entre cada proceso, en aras de que todas las ineficiencias demoras, reprocesos, pérdidas, baja calidad, puedan identificarse de forma oportuna y sean eliminadas por completo, evitando ser transferidas al consumidor final?

La respuesta está en nuestro eslabón perdido: ‘la tecnología’; hoy, y a diferencia del pasado, todo en el planeta se mueve a través de esta, y las cadenas de abastecimiento no escapan a ello. El sistema ERP —Planificación de recursos empresariales, por su traducción al español—; cubo OLAP —Procesamiento analítico ‘online’ y el ‘Big Data’, permiten gestionar, oportunamente, los flujos de información. Del mismo  modo, la manufactura inteligente —4.0— está transformando la manera de producir en la industria a través del IoT Internet de las cosas, ya que las líneas de producción autónomas, controladas por algoritmos complejos, admiten convertir el proceso de transformación en una sola pieza sinfónica, donde cada parte trabaja con una sincronización única y exacta.

La forma de almacenar ha cambiado, las grandes bodegas o espacios para guardar productos, hoy se transforman en ‘naves logísticas’: áreas repletas de sensores y carretillas autosuficientes, en donde el inventario, temperatura, luz, humedad relativa; así como cada movimiento, a lo largo de su operación de almacenamiento, es programado, controlado y seguido en línea, permitiendo eliminar tiempos y pérdidas, sin la ayuda de personas. Conociendo esto, la próxima vez que vaya al supermercado, muy seguramente, no le será indiferente detenerse un segundo a pensar toda la complejidad que hay detrás de cada artículo y cómo la tecnología seguirá jugando un papel preponderante en la manera de imprimir velocidad, a menor costo, en los procesos productivos.  

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