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EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

Brian Johnston es un canadiense emprendedor y apasionado por la culinaria internacional, afición que adquirió a través de los numerosos viajes que ha realizado alrededor del planeta: “La gastronomía es algo que empecé a apreciar viajando, descubriendo sabores y texturas distintas, preguntando sobre las experiencias y sensaciones que mis sentidos estuvieron disfrutando. Luego de eso, pude observar y deleitarme con la gran variedad de comida étnica extranjera que tenemos en Toronto, Canadá”, indica Johnston. Sin embargo, su formación académica va mucho más allá, pues tiene estudios en informática, artes plásticas, gestión de proyectos y finanzas; además, se ha desempeñado como docente y ejerció en el ámbito empresarial por varios años; decidió adquirir conocimientos en estos campos con el fin de “obtener la experiencia para unir mis pasiones y crear mi proyecto de vida; por eso, la idea siempre era buscar formaciones y puestos voluntarios encaminados a ello”, comenta Brian.

En el año 2003 incursionó como cooperante voluntario en las cocinas de restaurantes a nivel internacional, de cada experiencia obtuvo significativas enseñanzas en los ámbitos personal y profesional: “Hay que reconocer que vas a instruirte mucho más de lo que vas a compartir. He aprendido tanto en las casas de personas de todo el mundo: su cultura, tradiciones culinarias y familiares”, agrega. En el 2012 llegó a la ciudad de Medellín —atraído por sus logros en materia de transformación e innovación—, con el fin de pasar unas vacaciones; no obstante, un año más tarde decidió volver: “Yo vi una gran oportunidad de compartir mis conocimientos con las personas de escasos recursos, que tienen una riqueza de alimentos, a precios aún asequibles, pero no saben cómo utilizarlos”, indica. Es así como solicitó un préstamo para comprar una casa en el centro de Medellín, en la que materializó el proyecto comunitario con productos saludables de todo el mundo: Vía Cocina – Food Train, un emprendimiento gastronómico encaminado a la transformación social, a través de la alimentación saludable, por medio del cual brinda asesorías subvencionadas en materia de emprendimiento, clases de cocina, entre otros servicios.

BRIAN JOHNSTON

ENFOQUE CARIBE: ¿CÓMO PERCIBE LA ACOGIDA QUE HA TENIDO SU PROYECTO COMUNITARIO VÍA COCINA – FOOD TRAIN EN LA CIUDAD DE MEDELLÍN?

BRIAN JOHNSTON: Es un proceso que necesita tiempo y paciencia, he dedicado mucho a las dos cosas en los últimos años y ahora vamos conociendo personas agradecidas por las actividades que estoy compartiendo. Medellín es un mercado bastante complicado, a veces, pero sé que con un mensaje claro, las personas interesadas en cosas diferentes me van a encontrar. En este momento soy muy feliz con los resultados y el ánimo de la gente viniendo a comer, aprender y compartir con Vía Cocina – Food Train.

 

E.C.: ADEMÁS DE BRINDAR ASESORÍAS Y CLASES DE COCINA, ¿QUÉ OTROS SERVICIOS OFRECE EN VÍA COCINA – FOOD TRAIN?

B.J.: Cada mes ofrezco una o dos noches con la gastronomía de un país diferente, donde he aprendido a cocinar. Es distinto a las otras clases por los ingredientes: no estoy solamente transformando productos locales en platos de otros países, estoy agregando elementos importados de mis viajes, historias, música y un ambiente especial que no se repite muy seguido. Además, recibo grupos privados de amigos, compañeros de trabajo o de turismo sostenible para sus celebraciones y visitas a Medellín, con menús y atención personalizada. Para los empresarios que quieren cambiar la carta de su restaurante o empezar un negocio nuevo, ofrezco asesorías y capacitaciones para los empleados en la preparación y financiación de comidas distintas, saludables y deliciosas.

 

E.C.: ¿QUÉ LO MOTIVÓ A IMPARTIR CLASES DE COCINA CON TARIFAS DIFERENCIALES?

B.J.: Bueno, cualquier sistema tiene sus ventajas y fallas, yo quise seguir el modelo que utiliza la ciudad para dar acceso a las artes y cultura a personas de escasos recursos; con énfasis en el hecho que los precios reducidos son muy por debajo del valor del mercado y los individuos que pueden pagar el precio sin subvención deben hacerlo, porque yo no tengo a nadie apoyando mis actividades. Realmente hay varias personas que no quieren perder ni una clase, y pasan los 15 días ahorrando dinero para poder asistir; ellos mismos me pidieron una frecuencia de nuevas clases cada quincena, para coincidir con sus días de pago.

 

E.C.: ¿CÓMO DESCRIBIRÍA LAS DISTINTAS ARTES CULINARIAS QUE EXISTEN EN COLOMBIA, DE ACUERDO A SUS REGIONES?

B.J.: He estudiado algo de los libros disponibles sobre el patrimonio culinario de Colombia y tristemente veo que en este momento mucha de su riqueza está perdida; aunque hay cosas deliciosas preparadas en casa y en algunos restaurantes, la comida más consumida en las calles y sitios pequeños es de platos muy similares, con muchos fritos y poco saludables. Lo que me encanta, más que todo, son las sopas. Espero poder viajar más dentro del país, para investigar las recetas y compartirlas con la gente, integrando más de ellas en el proyecto social.

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E.C.: ¿QUÉ ASPECTOS ESENCIALES DEBEN TENERSE EN CUENTA AL MOMENTO DE EMPRENDER EN EL SECTOR GASTRONÓMICO?

B.J.: Hay diversas maneras de emprender en el sector gastronómico, pero una cosa fundamental es poder costear tu producto; mucha gente vende cosas con precios y porciones dictados por el mercado, sin darse cuenta que no son rentables después de contabilizar los gastos de producción. Y, para mí, existen personas que gastan bastante dinero en su imagen, pensando en la calidad de su menú al final; con una inversión en un producto único de buena calidad, uno puede atraer más gente a largo plazo y recuperar su inversión con el aumento de clientes satisfechos recomendando su lugar.

 

Dentro de sus metas a mediano plazo, Brian Johnston destaca la necesidad de tener un centro de permacultura para sembrar vegetales y hortalizas orgánicas en el techo, con el fin de convertirlas en platos saludables o transformar los desechos en abono; por su parte, “a largo plazo, incorporaré mi pasión por las artes y artesanías con capacitaciones y ventas de productos hechos por personas de las comunidades, con diseños distintos y atractivos para turistas y residentes”, expresa.  Aunque en estos momentos Vía Cocina – Food Train ocupa totalmente sus pensamientos y tiempo, tiene pendiente, al menos, otros cuatro proyectos; empero, prefiere desarrollar uno a la vez. No descarta la posibilidad de replicarlo en otros países, “se puede hacer sin mucha dificultad, una vez tengamos buenas prácticas y lecciones aprendidas, desarrolladas con tiempo aquí en Medellín y Colombia”, concluye. Por su liderazgo, entrega y sentido social, Brian Johnston estuvo en la sección ‘Entrevista’ de Enfoque Caribe.

 

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