Crédito de fotografía: Rafael Paiva

Crédito de fotografía: Rafael Paiva

 

Por: Mima Guao

Ana María Grisales es una comediante, actriz, escritora y madre de tiempo completo, nacida en Bello Antioquia; esta paisa, de 33 años, nos comparte su historia de vida, que es, sin duda alguna, inspiradora. Su carrera como comediante y libretista en Estados Unidos va creciendo a pasos agigantados, es la colombiana con mayor proyección en este divertido, pero difícil mundo llamado comedia; pues, se encuentra presentando su ‘Stand Up Comedy’: ‘Una mamá con cero en conducta’ y pronto estrenará ‘Una paisa en la USA’, que promete ser igual o más divertida, ya que es el reflejo de millones de inmigrantes de habla hispana, que llegan al país norteamericano detrás del mismo sueño.

Crédito de fotografía: Marjorie Chavez.

Crédito de fotografía: Marjorie Chavez.

En la actualidad, está radicada en Los Ángeles California y cursa su último año de Psicología en ‘West Los Ángeles College’. Desde hace 6 años empezó a materializar su sueño, al presentar por primera vez en un teatro ‘gringo’ su obra ‘Los hombres son de Marte porque los sacamos de Venus’, con ‘sold out’ en taquilla. Por otro lado, junto a su esposo Oliver Chávez, un nicaragüense que le apoya todas sus locuras y sueños, concibió a su hijo Oliver 3 años. A continuación, conozca más de esta hermosa madre colombiana, ejemplo a seguir por su tenacidad y alegre actitud ante la vida.

ENFOQUE CARIBE: ¿QUIÉN ES ANA MARÍA GRISALES?

ANA MARÍA GRISALES: Ana María Grisales es ‘Una paisa en la USA’ amante del teatro, que decidió viajar a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades para ella y su familia. Estoy convencida de que la comedia es un arma de supervivencia, tanto cuando la haces, como cuando la ves. Tuve la oportunidad de empezar esta carrera con grandes maestros como Juan Machado, del grupo Humor Cotidiano; Dairo y Saulo García, quienes no solo son personajes que admiro muchísimo, sino que también me abrieron las puertas en esta profesión, que por tantos años le ha pertenecido a los hombres.

 

E.C.: ¿QUÉ LA INCENTIVÓ HACER TEATRO, ESCRIBIR Y PRESENTAR SUS PROPIOS ‘STAND UP COMEDY’?

A.M.G.: Empecé a estudiar teatro a los 5 años; sin embargo, mi mamá era soltera con tres hijos, por ello, en muchas ocasiones, teníamos que escoger entre el bus para la academia o un huevo para los cuatro. Poco a poco, comencé a darme cuenta que todo en mi vida cambiaba: mi cuerpo, la manera de ver las cosas, mis novios, gustos, etc.; pero nunca el amor y deleite por el teatro, por lo que un día decidí no ir a las oportunidades, si no crearlas. Estando lejos de mis seres queridos en este país, la tarima se convirtió en mi desahogo, encontré un lugar para hablar de las cosas que uno no suele expresar y sacar provecho de esas historias que todos tenemos, las que nos hacen reír solos cuando vamos por la calle.

E.C.: ¿EN QUÉ SE INSPIRA PARA ESCRIBIR SUS OBRAS?

A.M.G.: En la gente que lucha: la que uno ve montándose en el bus a las 4:00 a.m. para ir a trabajar, en las mamás tomando el transporte en la lluvia con pañalera y bebé en brazos; esos para mí son los héroes. No soy resentida social y sé que cada clase tiene sus propios retos, pero a mí me apasiona la vida del rebuscador y la conozco porque es de donde vengo.

Crédito de fotografía: Marjorie Chavez.

Crédito de fotografía: Marjorie Chavez.

 

E.C.: ¿ES DIFÍCIL REALIZAR SUS MONÓLOGOS? ¿CUÁL ES LA CLAVE PARA ENGANCHAR AL PÚBLICO?

A.M.G.: Realizar mis monólogos es muy fácil, es como sentarme a hablar sola, pero escribiendo, y como hablo mucho, así también escribo. Contrario a lo que se conoce del ‘stand up’, existen dos cosas de las que me cuido bastante en el escenario: la primera es de no faltarle el respeto al público, no me gusta burlarme de la gente cuando estoy en escena, siempre tengo en la mente que todos somos el bebé de alguien, y con ese amor trato de conectarme desde la parte más humana, que al final es la que nos une a todos; y la segunda es ser muy sincera, sin tener que hablar con pretensiones de parecer algo que no soy o que no le pertenezca al personaje, considero que la gente lo agradece y disfruta.

 

E.C.: ¿CUÁL HA SIDO EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE HASTA AHORA EN SU CARRERA COMO ACTRIZ Y COMEDIANTE?

A.M.G: Cuando estrené la primera obra, ya que el día anterior a su lanzamiento cerraron el teatro y luego me llamó el dueño con la noticia de que no podía realizar la función. Yo tenía toda la publicidad regada, en la que había invertido todos mis ahorros cerca de 500 dólares; en ese momento quise cancelarla, y llamé a don David León, dueño de un periódico en Colombia, quien me dijo: “Si cancelas por esto, vas a cancelar por cualquier cosa”, en otras palabras, si no te paras por algo, te vas a terminar arrodillando por todo; “la obra se hace en la calle, si es necesario, con gente o sin gente, con teatro o sin teatro”, y así fue. Como actriz, comediante y persona, ha sido mi gran momento, una anécdota que me llena de orgullo y agradecimiento.

 

E.C.: ‘UNA MAMÁ CON CERO EN CONDUCTA’, APARENTEMENTE, ES UN AUTORRETRATO DE SU ROL COMO MADRE, ¿NO ES MUY ESTRICTO CALIFICARSE CON CERO?

A.M.G.: Lastimosamente, todas, creo yo, en lo más íntimo sentimos que estamos fallando, por más que les demos a los hijos, siempre existe algo dentro que te dice: no estás dando lo suficiente. ‘Una mamá con cero en conducta’ es un retrato, pero no mío, sino de mi madre y su lucha como soltera; de aquellas a quienes todos critican porque le coquetean al carnicero para poder darle de comer a sus hijos, del papel de los padres en la vida de la mujer, de las dinámicas familiares, de las que nos pegaban con el cable de la plancha, y de cómo todos salimos ‘normales’ de eso; literalmente, somos unos milagros.

Crédito de fotografía:  Rafael Paiva

Crédito de fotografía: Rafael Paiva

 

E.C.: ¿QUÉ ESTRATEGIA UTILIZA PARA EDUCAR A SU HIJO?

A.M.G.: Mi estrategia para educar a Oliver es amarlo mucho, contestar sus preguntas con respuestas completas, resolver sus dudas y no recurrir a frases como: ‘porque sí’ o ‘porque yo digo’. Me gusta exponerlo a la gente, al mundo, que me vea hablar con las personas y no desconfíe de ellas; por el contrario, que sea confiado, pero asertivo. No quiero que le tenga miedo al mundo.

 

Crédito de fotografía principal y foto 3: Rafael Paiva

Crédito de foto 1 y 2: Marjorie Chavez.

 

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