EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

En octubre del presente año, los medios de comunicación y redes sociales se llenaron de noticias y declaraciones en torno al productor Harvey Weinstein, a quien muchas celebridades femeninas acusaron de abuso y acoso sexual, destacándose los casos de Gwyneth Paltrow, Rose McGowan y Cara Delevingne. Luego del suceso, se generó una extensa lista de personalidades inculpadas por hechos similares, como los actores Kevin Spacey y Ben Affleck, quienes hicieron públicas sus disculpas, al igual que Chris Savino, el creador de la serie animada ‘The Loud House’, acusado por aproximadamente una docena de mujeres; al listado se sumaron el expresidente George H.W. Bush, el periodista Mark Halperin, entre muchos otros. A raíz de esto, varios manifestaron sus opiniones, entre esos, la actriz Alyssa Milano, quien a través de su cuenta de Twitter invitó a las personas a usar el hashtag ‘Me Too’ para dar a conocer sus historias sobre este tipo de agresiones.

La respuesta fue masiva, pues tan solo 24 horas después, más de 50.000 usuarios le dieron contestación al tweet, mientras que la etiqueta había sido utilizada hasta 200.000 veces, una suma que continuó creciendo conforme pasaron los días. También fue abarcado en Facebook, donde se han hecho más de 12 millones de publicaciones. Pero esta iniciativa no surgió recientemente, sino hace más de 10 años, gracias a la activista estadounidense Tarana Burke, quien creó el movimiento ‘Me Too’ con el objetivo de apoyar a las mujeres, jóvenes y adultas, que han sido agredidas sexualmente. Debido al gran auge que tuvo en las redes sociales, se pudo dar a conocer su labor y los numerosos casos que se dan alrededor del mundo, evidenciando ser un asunto que afecta especialmente a la población femenina, aunque también a muchos niños y hombres. Para comprender la trascendencia de esta problemática, es necesario conocer de qué manera se presenta, siendo el acoso lo más común, refiriéndose al contacto físico, gestos o comentarios sexuales que generan incomodidad en la otra persona, al punto de hacerla sentir atemorizada o humillada.

Ejemplo de ello son los llamados piropos en la calle e, incluso, insinuaciones por parte de un jefe hacia su trabajador. La forma más grave es el abuso sexual, que implica maltrato y acceso carnal violento. Como consecuencia ante estas situaciones, en muchas ocasiones es posible que las víctimas sufran secuelas emocionales y psicológicas, dependiendo de la personalidad de cada quien. Al respecto, el psicólogo David Londoño explica que: “No se trata de lo que se le hace a la persona, sino lo que ella realiza con ese suceso; hay quienes son acosados o abusados toda la vida pero logran salir adelante, mientras que otros viven una sola experiencia que les genera muchas dificultades”. Aunque no sea posible saber a ciencia exacta los efectos que tales eventos tengan en cada persona, es usual que sientan temor y vergüenza. De acuerdo con Londoño, esto se debe a que “el agresor ejerce una función de poder, entonces, las personas tienden a callar”.

De hecho, gran parte de los casos que se dan nunca son denunciados a las autoridades, incluso, algunos ni siquiera comparten su experiencia con otros. Por tal motivo, el movimiento ‘Me Too’ adquirió tanta relevancia, pues llevó a que salieran a la luz los episodios que muchos callaron durante un largo periodo. Este silenciamiento también se debe al sentimiento de culpa que suelen tener los afectados, al considerar que algún comportamiento o actitud de su parte ocasionó el maltrato. Algo similar fue lo que la actriz Evan Rachel Wood manifestó en su cuenta de Twitter: “Porque estaba avergonzada y era considerada como una ‘chica fiestera’, sentí que lo merecía. No debí haber estado allí, no debí haber sido ‘mala’”. Ante los casos de víctimas femeninas, el psicólogo asegura que la culpabilidad que sienten es producto de una sociedad que “instruye a las mujeres a prevenir el abuso, pero no le enseña a los hombres a no violar; todo el tiempo se les está diciendo que deben taparse el escote, vestirse bien, porque prácticamente se cree que ella es responsable de lo que le ocurre”.

No obstante, por más que las personas intenten callar tal circunstancia, eventualmente, su identidad y estilo de vida se verán afectados. Según Londoño, algunos dan señales de alerta que indican que algo está fuera de lo normal; “se identifica viendo un cambio radical de comportamiento, es decir, presentan aislamiento social y se tornan más violentos”, añade; aunque esto no significa que siempre esté asociado a una agresión sexual. A fin de que logre superar tal acontecimiento, es indispensable no tildar ni juzgar a quienes fueron perjudicados por una situación como esta; por el contrario, se les debe hacer entender que son fuertes y tienen la capacidad de sobreponerse. Es ahí cuando más necesitan el apoyo de aquellos que les rodean, siendo los encargados de escuchar atentamente todo lo que la persona tenga por expresar, permitiéndole desahogarse y exteriorizar las emociones retenidas.

En casos graves, cuando se presenten dificultades de mayor cuidado, por ejemplo, estrés postraumático y trastornos sexuales como la dispareunia, disfunción eréctil y eyaculación precoz, el psicólogo recomienda que se consulte un especialista en el tema a fin de guiarle en el proceso de recuperación. Por su parte, la gestora de ‘Me Too’, Tarana Burke, continuará sus esfuerzos a fin de no dejar que su campaña sea un hashtag pasajero, sino que logre ayudar de forma significativa a las víctimas. Igualmente, hay varias organizaciones alrededor del país dedicadas a respaldar y brindar información sobre el asunto. Si desea saber más al respecto, comuníquese con la Red Nacional de Mujeres, en Bogotá, al teléfono 4651212; también, con la Fundación Si Mujer, de Cali, al celular 315 435 8656. Asimismo, puede unirse al movimiento ‘Mi huella azul’, de Barranquilla, que apoya el derecho de las mujeres de caminar libremente por las calles sin sentirse acosadas; siga sus redes sociales: @mihuellazul en Instagram y @mihuellaazul en Facebook.

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