CRONICA P

“Los sueños parecen al principio imposibles, luego improbables,

y luego, cuando nos comprometemos, se vuelven inevitables”.

Mahatma Gandhi

Por: Fabrina Acosta

La Guajira tiene una gran riqueza de talentos; hombres y mujeres inteligentes, creativos, disciplinados y destacados que están por todo el país y el mundo aportando lo mejor desde diferentes profesiones o escenarios. Por ello, escuchamos a muchas personas afirmar que es importante recuperar a nuestros ‘talentos fugados’. La gran pregunta es: ¿cómo lo haremos? y las respuestas pueden ser muchas, para las cuales no sería suficiente el espacio de una columna. Un ejemplo del cómo se puede hacer es el caso de algunas entidades que han generado el retorno de profesionales guajiros a su bella tierra para que puedan aportar lo mejor a ella. Pero lo cierto es que dedicaré estas letras a exaltar los actos de amor, valentía y creatividad que han decidido asumir algunos que, pudiendo permanecer en otros países o regiones, han resuelto obedecer a sus sentimientos y su compromiso con su territorio natal por encima del miedo y la incertidumbre que pueda causar tal decisión.

En este sentido, esos enamorados de La Guajira se han atrevido a deconstruir esquemas y han logrado crear formas alternativas para ejercer una ciudadanía activa desde lo social, cultural, educativo, gastronómico o turístico. Ellos son unos atrevidos muy valiososque tejen emprendimientos con alto impacto social para el departamento, aquellos que una vez sintieron nostalgia por su tierra natal y sufrieron viendo noticias negativas sobre ella o que en realidad sabían que algo les hacía falta y que, a pesar de tener una estabilidad económica, no era suficiente para sentirse plenos y felices. Esos son unos guerreros que demuestran que la resiliencia y la creatividad son fortalezas propias de seres nacidos en La Guajira, en este territorio que, por más adversidad, no se rinde, no se resigna.

Entonces, ¿qué es el retorno digno? Es reencontrarse con la historia, volver a ver las raíces y sentir ganas de sembrar para lograr recoger los frutos de la transformación social; es sentir la necesidad de retornar y hacerlo, no como un ser derrotado que no tuvo otra opción y que solo le quedaba regresar para volver a coger impulso, sino que construye una identidad basada en ser aporte y no problema, consiguiendo trascender a las preguntas: ¿qué hay en La Guajira para mí?, ¿a cuál político me debo adherir?, ¿cómo puedo mantener mi bienestar si retorno? Y construyendo una idea de retorno desde el interrogante: ¿qué tengo yo para darle a La Guajira? Como dice la pediatra guajira, Iliana Curiel: “Aquellos que deciden volver conscientes de que no son el centro, el centro es tu tierra, tu región, tu país; del que te quieres hacer cargo cuando regreses. No se trata de qué me van a dar, sino, qué voy a dar”. De estos últimos, conozco a varios que vuelven con convicción, con planes y sueños activados para llevarlos a la realidad.

A La Guajira le hace falta más estrategias para lograr esos retornos dignos, y el punto de partida es que volvamos a creer en nuestra tierra, que perdamos el miedo a la corrupción y la maquinaria politiquera para que los diferentes sistemas institucionales, sociales o culturales del territorio aporten a ese cambio de percepción. Que confíen en el departamento y en lo que en él pasa para que también pueda comenzar a suceder. Es fundamental que se cambie el imaginario social de que el mejor profesional es el que se forma más lejos y no regresa, porque se emplea en la mejor multinacional, habla muchos idiomas y regresa solo por pocos días a visitar a su familia; que se deje de sospechar en quienes de muy buena intención decidan volver. Ahora bien, tampoco pretendo afirmar que los guajiros que viven por fuera no puedan aportar y que todos deban regresar, precisamente el retorno digno del que hago referencia puede hacerse de manera física pero también a la distancia, el punto es que se lideren procesos o se organicen iniciativas que contribuyan a la transformación.

En síntesis, el retorno digno es no dejar apagar la llama del amor por La Guajira, que el pensamiento crítico respecto a la crisis del territorio se integre con el ‘sentipensamiento’ creativo que siempre está dispuesto a aportar y dejar de esperar a que las soluciones las dé un sector o cualquier persona, menos nosotros mismos; por ello, no hablo de individualidades, sino de unidad entre varios que no duden que pueden propiciar nuevas realidades. Por esto, es importante vivirnos como colectivo guajiro fortalecidos por la unión y no como individualidades debilitados por la división. Porque tener una idea no basta, se necesita valentía, creatividad y capacidad de motivar a otros y otras; sin miedo a ser llamados ‘bobos soñadores’, porque debe tener más poder el miedo a que la historia nos recuerde como cobardes y resignados, que el saber que ante la crisis no hicimos nada, fuimos indiferentes.

Es momento de trascender, lo cual se logra con una revolución —pacífica— académica, cultural y humanizada, aquella que propicie el retorno digno de los ‘talentos fugados’, que consigan renovar de manera contundente a nuestro departamento; no podemos ser indiferentes a la necesidad que se tiene de despertar y crear nuevas realidades, dejar de pensar La Guajira de manera plana y comenzar a tejer pensamientos complejos y prospectivos que lleven a reflexiones profundas, que paralelamente activen buenas acciones. No es retórica lo que imagino y planteo en estas letras, es posible hilar esperanzas porque, en plena era del conocimiento y las tecnologías, es momento de rehumanizar nuestras acciones y trascender de la ‘contracultura’ de corrupción, desigualdad y guerra, a la cultura de paz, desarrollo y amor; que nos dé vergüenza la indiferencia y nos motiven actos creativos.

Hay que ser igual a los retornos dignos que conozco de amigos como Ana Lucía Ballesteros, Luis Guillermo Baquero, Iliana Curiel, Laura Bermúdez, Rayza de la Hoz y muchos más que, desde cualquier lugar del mundo, siempre anhelan aportar a su Guajira y regresan a ella con grandes emprendimientos, o desde donde viven, constantemente están prestos a aportar al desarrollo de ideas transformadoras que no dejen apagar la esperanza de reinventar nuestra tierra.

CRONICA 1

“Todos los elementos, cuando están fuera de su sitio natural, desean volver a él, principalmente el fuego, el agua y la tierra”.

Leonardo da Vinci

 

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