CRONICA

Por: Fabrina Acosta

En La Guajira pasan cosas buenas; de eso no queda duda, porque somos un territorio naturalmente resiliente, que no se rinde ni se detiene, y crea nuevos escenarios; uno de ellos es el rugby, un deporte que, definitivamente, ha logrado las mejores noticias para La Guajira y protagoniza procesos de transformación para la juventud. Es inspirador caminar por la playa en Riohacha y ver a jóvenes mujeres y hombres entregar todo en un entrenamiento; pero es aún más hermoso sentarse a escuchar las historias relatadas por sus protagonistas, los guerreros del rugby, como Simeón González, Carmen Ibarra, Pedro Iguarán, entre otros; que con pasión, sonrisas y fuerza de vida motivan a creer que el deporte es un camino correcto para tejer esperanzas de una nueva generación libre de problemáticas sociales.

SIMEÓN, UN SUPERHÉROE GUAJIRO

Su apariencia es de un hombre fuerte, invencible, gigante; pesa más de 100 kilos de los cuales el 94% es masa muscular, entrena muchas horas al día y siempre está hablando de su familia, del amor por su esposa Rosa Elena Griego y por sus hijos Micaela, Salomé y Guillermo; también por sus hijos deportivos y de las oportunidades que pueden darse para ellos; ahí es cuando desviste su sensibilidad y demuestra que, definitivamente, tiene un corazón dispuesto a servir para cumplir los sueños de muchos jóvenes, por ello, sus pupilos le llaman papá o lo definen como su superhéroe, el que siempre está cuidándolos y preparándolos para ser los mejores.

El refrán dice que: “El rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”; por eso, Simeón afirma que sus jugadores siempre serán caballeros, respetuosos en el trato con los demás y se destacan por la disciplina en sus vidas.

De otro lado, cuando se le indaga sobre su permanencia en la selección, comenta que su cuerpo es una bendición porque en las mediciones que le realizan aparece con edad de 22 años, aunque tiene 31, por eso lo tienen en cuenta para todas las convocatorias y, a pesar de que los entrenadores nacionales han probado a más de 5.000 jóvenes, le dicen que no hay uno todavía que le quite el puesto. Simeón se levanta todos los días a entrenar; es administrador de empresas, pero se ha dedicado al rugby por completo, es su vida; por eso, sus amigos, familia y todo lo que concierne a su vida, gira en torno a este bello deporte.

LA LLEGADA AL RUGBY

Simeón cuenta que llegó al rugby en el año 2010 por recreación, pero varias amistades le motivaban a seguir jugando con disciplina, ya que tenía potencial; en 2012, un grupo de amigos apasionados por este deporte decidieron conformar un club para formalizar su práctica y lograr incluir a diferentes municipios. “Para esa época me sentía enamorado de todo lo que representaba este deporte. En 2013 fui el mejor jugador de rugby playa en Santa Marta; en esa ocasión, le ganamos a los favoritos en Colombia que son los jugadores de Medellín y comenzamos a anunciar lo que La Guajira sería”, afirma Simeón González.

En el año 2014, logró la primera salida a Venezuela, que representó cumplir el sueño de cantar el himno nacional en otro país como un deportista destacado; ese día, describe que entregó todo en la cancha, que le permitieron jugar todos los tiempos y le apodaron “la tractomula” por su potencia en el campo. Todos esos logros se ven reflejados a favor de la Liga de Rugby de La Guajira, porque muchas personas perciben lo que los jugadores entregan; entre los logros de todo el proceso, se destaca la realización de dos de estos sudamericanos en Riohacha.

RUGBY DE LA GUAJIRA PARA EL MUNDO

Simeón es selección Colombia, ha estado en más de 16 partidos internacionales; pero a él no le basta con haber llegado hasta allí, por eso se ha dedicado a entrenar a los jugadores y, a pesar de que inicien con algunas debilidades, les siembra mucha confianza y no descansa hasta verlos convertidos en grandes deportistas. Así fue como logró que Katherine Medina fuera llamada a selección Colombia y participara en los Olímpicos, lo cual fue histórico para La Guajira, pues una de sus hijas llegó a ese importante escenario internacional.

Asimismo, habla de otra de sus hijas deportivas: Carmen Ibarra, a quien define como esa esperanza mundial del rugby, pues a sus escasos 16 años ya está en la selección Colombia y la están preparando para grandes competencias internacionales; afirma que no se puede perder la atención en el proceso de ‘Carmencita’, que con ella La Guajira guarda la esperanza de mostrar a una gran potencia deportiva.

La tarea de la Liga, liderada por Simeón González, es dedicarse a los muchachos y lograr sacarlos de problemas sociales que puedan afectar su proyecto de vida; confían en que el rugby es capaz de convertir el mayor problema en una oportunidad de sana competencia, y sueñan con lograr que el mundo los identifique como una potencia.

RUGBY: INCLUSIÓN, EQUIDAD Y ESPERANZA

La Liga es un semillero para que puedan llegar a ser selección Colombia y cada día están logrando que La Guajira se muestre en la parte femenina y masculina, con una inclusión de género que Simeón define como propicia, pues las mujeres son muy inteligentes y capaces, sin ellas el deporte estaría incompleto; la meta es que en el 2018 se realice un torneo nacional femenino en La Guajira. Simeón refiere que él tiene sus esperanzas en las chicas que entregan todo en la cancha. Tiene, en la liga, jóvenes indígenas y afro; en realidad, es un escenario de inserción para personas pertenecientes a diferentes grupos sociales. Las mujeres han logrado quedar como las segundas mejores de Colombia y ganar medallas de plata en competencias nacionales; a pesar de las falencias en equipos de preparadores, han alcanzado mil cosas.

“Sabemos que nos cuesta mucho este sueño; debemos invertir de nuestro propio recurso, pero aun así nos vamos a los municipios y sabemos que hay jóvenes que los hemos podido salvar de situaciones de riesgo; las familias de quienes ahora juegan nos agradecen, porque hemos logrado cambiar la vida de muchachos que venían con dificultades; los chicos me ven como un héroe, me dicen ‘papá’, ‘mi ídolo’; pero esto lo tomo como que soy un modelo para ellos día a día. Los profesores de rugby nos esforzamos por demostrar que sí somos un buen ejemplo”, expresa Simeón.  

LOGROS CON SABOR A PERSEVERANCIA

Entre los logros está haber desarrollado dos sudamericanos en Riohacha y conseguir el apoyo de la Cancillería; gracias a esto, los jóvenes han viajado a otros países. En Colombia y el mundo se han convencido de que en La Guajira nadie se rinde ante los problemas o la falta de apoyo, que hay un gran semillero de calidad deportiva. Simeón tocó varias veces las puertas de la Cancillería para gestionar alianzas, hasta lograr que una comisión visitara La Guajira, observara que lo que él decía era una verdad y vieran que unos guajiros, diferentes a Arnoldo Iguarán, eran destacados en un deporte; que más de 400 jóvenes habían conocido el rugby y era importante el apoyo. Así fue como viajaron al departamento y recorrieron los municipios. Simeón relata que la delegación lloró observando cómo había jóvenes que debían caminar del barrio “Dividivi”, en la comuna 10 de Riohacha, hasta la avenida ‘Primera’ para llegar a entrenar, y también vieron las condiciones en que algunos vivían en rancherías o municipios de La Guajira; viendo que a pesar de las dificultades ellos entregan todo por el rugby y se alejan de problemas; esto ha sido fundamental para recibir todo el sustento de entidades del orden nacional.

Precisamente, ese es el mensaje que este deporte quiere dar en La Guajira, que a pesar de todos los problemas que se tienen, especialmente por la falta de apoyo económico, lo que implica que no se cuente en el departamento con un espacio apto para entrenar, el equipo de trabajo, profesores, árbitros y aliados, son unidos y siguen firmes como guerreros imparables que no frenarán su marcha hasta alcanzar cada uno de sus objetivos. Por ahora, varias personas externas al departamento, que apoyan el rugby guajiro, quieren que Simeón y sus muchachos sigan visitando otros países y logrando apoyos internacionales para que el sueño de que el rugby sea un escenario de paz, transformación y desarrollo para nuestra tierra, sea una realidad. Cierro estas letras afirmando que después de conocer esta historia no dudo de que puedan lograr todos los propósitos, el camino es que continúen trabajando desde la hermandad, con perseverancia y fuerza de cardenales guajiros Isho.

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