Por: Fabrina Acosta Contreras.

“La música es el lenguaje universal de la humanidad”. Henry Wadsworth Longfellow

Hablar de las mujeres implica abrir, de manera amplia, universos de creatividad, amor y valentía. Muchas nacieron cuando en nuestro país se les consideraba incapaces de pensar y otras aún viven en territorios en los que no las perciben como seres autónomos y libres, sino que las anexan a los hombres como un ente manipulable. Con esto no busco que sean re-victimizadas, por el contrario, pretendo celebrar el valor que históricamente han tenido, no se le han ‘arrugado’ a nada por difícil que parezca; es un reconocimiento a aquellas que entregaron todo para que hoy podamos tener avances en el largo camino de la equidad, igualdad y la no violencia.

MUJERES QUE DAN VIDA POR MEDIO DE LA MÚSICA

Es importante delimitar la premisa “mujeres dadoras de vida”; pues, no solo aplica al suceso de parir, sino que transita por las amplias formas que tienen de crear y dar vida a los sueños; ejemplo de ello, son las mujeres en la música, de las que podría escribir una extensa lista que no tendría cabida en un artículo, dado que cada vez son más las que tejen esperanzas y nuevas formas de vida desde este arte. Día a día protagonizan una revolución de las cosas buenas y el amor, desde el canto, la composición o la interpretación de algún instrumento.

En este sentido, es importante resaltar la gran misión que ha liderado Rita Fernández, la causante de que muchas estén hoy caminando por el mundo del vallenato; valiente que en aquellos años de menos apertura y con casi nulas agendas sociopolíticas que incluían los derechos como la igualdad y equidad entre géneros, se atrevió —con la irreverencia constructiva que la caracteriza— a abrir las puertas de un camino estrecho que se ha venido ampliando por causa del talento y las múltiples capacidades que las féminas demuestran.

Rita es una cantautora nacida en Santa Marta —Magdalena—, pero realmente es de todo el Caribe, con fuertes raíces en la provincia de Padilla; por eso, tiene el poder guajiro en sus venas, innato de la gente de esta tierra. Su historia integra las fuerzas de este bello realismo mágico que nos describió con claridad Gabo.

VALENTÍA FEMENINA, LEGADO INSPIRADOR

Lo importante para las mujeres es no resignarse a lo adverso de las realidades excluyentes o patriarcales, abrazar cada situación con la esperanza intacta en que algo podemos hacer para generar transformación. Entre otras cosas, las que han logrado dejar su nombre escrito en la historia de la genuina intrepidez, como haciendo honor a la firmeza de los cactus que a pesar del inclemente clima permanecen verdes y firmes.

De este modo, es preciso mencionar que Rita, en tiempos de mayor dificultad para que las mujeres accedieran a los espacios públicos, logró organizar el primer grupo vallenato femenino ‘Las universitarias’, que se presentó en el primer Festival de la Leyenda Vallenata.

No queda duda que ella es una experta en romper esquemas; por ello, también incursionó en la composición con altura, a pesar de las dificultades de aquella época. Asimismo, es autora del himno oficial de Valledupar, y en la actualidad es miembro del Consejo Directivo y vicepresidenta de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia —Sayco—; otro argumento para afirmar que la maestra Rita es una mujer a la que nada la limita, logrando posicionar no solo su nombre, sino el de todas las mujeres que actualmente ven posible lo que por años se les vendió como imposible.

GRATITUD

Gracias a todas las que abrieron puertas para que otras podamos caminar y seguir construyendo una sociedad más humanizada. Gracias especiales a Rita Fernández por ser mentora de procesos de inclusión de la mujer en el vallenato, con la altura y exquisitez propia de una heredera de la música; poeta innata que se atrevió a dejar su huella, incluso en momentos donde la apertura para las mujeres no era un tema tan visibilizado como en la actualidad.

Es leyenda viva que demuestra el poder de la música —no solo del vallenato— porque, como ella afirma, la música es universal; por eso, una poeta como ella se puede pasear por diferentes ritmos sin ninguna restricción, solo con la libertad del amor, inspiración y pasión. Gracias por siempre maestra, y el más grande reconocimiento a su legado de legítimo amor por la música y todo lo que inspire a tejer nueva sociedad.

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