Por: Fabrina Acosta Contreras

La construcción patriarcal de la diferencia entre la masculinidad y la feminidad es la diferencia política entre la libertad y el sometimiento”. (Pateman, 1988)

La conmemoración del Día de la Mujer que nace de una historia de desigualdad e inequidad social y de género, no corresponde a un capricho —necio— de algunas feministas o mujeres inconformes; por ello, muchas en aquella época —1900— murieron de manera violenta en las protestas que realizaban, es decir, se sublevaron ante las situaciones de discriminación y explotación que padecían; esto es argumento suficiente para cambiar los imaginarios sociales que consideran esta fecha como algo comercial, sin ninguna trascendencia histórica, social y cultural.

Muchas personas creen que el 8 de marzo es un día más que se celebra por capricho o para regalar a las féminas una caja de chocolates. Se conmemora no solo en nuestro país, sino en el mundo entero; por ello, más allá de una fecha especial para conceder flores, serenatas y detalles, se rememora el día en el que unas valientes y esforzadas lucharon con el fin de lograr la igualdad y equidad de género; tal vez inconformes con tantas situaciones de desigualdad y/o mayores garantías que tenían los hombres con respecto a ellas. Emprendieron movilizaciones sin temor a la muerte, me atrevo a afirmar que después de la fatiga extrema de vivir sometidas, negociar con la muerte no les causaba miedo.

Por lo tanto, a pesar de la opresión que se vivía a principios del año 1900 en contra de la mujer, se atrevieron a luchar para ser tratadas con dignidad. En aquella época los estereotipos de las mujeres eran trazados como tinta en la piel, exclusivamente impuestos y absolutistas de cualquier intento de pensamiento crítico/revolucionario; por esta razón, es pertinente exaltar que las antecesoras lucharon por nuestros derechos y forjaron su futuro en nuestro presente. En adelante, se presentan algunos datos históricos importantes:

  • Año 1909 y 1910, proclamación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
  • En el año 1991, incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York; 146 trabajadoras textiles murieron.
  • Año 1911, primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
  • De 1922 a 1975, institucionalización del Día Internacional de la Mujer.
  • En 1975, la ONU comenzó a celebrar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
  • 1977, la Asamblea General de la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Esta adhesión llevó a varios países a oficializar este día dentro de sus calendarios.
  • Año 2011, centenario del Día Internacional de la Mujer. También comenzó a operar la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, conocida como ONU Mujeres.

De este modo, el Día Internacional de la Mujer tiene una dimensión mundial que involucra a las féminas sin exclusión alguna. Ellas eran conscientes de que sus vidas corrían riesgo y no dudaron en protestar con la fortaleza característica de lo femenino; batallaron dejando su sangre tatuada en la historia, sus suspiros y padecimientos hoy se reflejan en algunos avances en los procesos de equidad e igualdad, pero eso aún no basta, queda mucho por lograr.

Por eso, las mujeres y los hombres que amamos la cultura de la equidad debemos inspirarnos en aquellas luchas, como la del histórico 8 de marzo; en la que muchas ofrecieron sus vidas por la decisión rotunda de terminar con situaciones adversas a cualquier opción de desarrollo; para continuar con las disputas del presente que posibiliten una sociedad humanizada y con tendencia a la real evolución social.

No hay que esperar un 8 de marzo para decirle a una mujer qué tan importante es, tampoco el día de su cumpleaños, de la madre, aniversario u otra fecha especial para obsequiarle lo más anhelado por ella. Lo que sí sería interesante es poder entender, comprender y convivir con sus diversos lenguajes, intereses y perspectivas; la idea es que todos y todas se permitan abrirse a las universalidades que implica lo referente a las diferencias de género y de cómo se entrelazan  los usos del lenguaje masculino o femenino en la cotidianidad y realidad que debemos transformar.

En síntesis, el 8 de marzo debe representar el compromiso hacia una sociedad de equidad donde la mujer no solo busque o exija sus derechos, sino que se desarrolle a través de la garantía de dichos derechos. ¡Viva la memoria de las que murieron por exigir sus derechos y libertades!; recordándonos que la mujer es humana, sensible, fuerte, real, madre, empresaria, hermana, novia, líder, política, negra e indígena.  Desde su entidad de ser humano tiene derecho a vivir y deleitar dichos derechos, sin dosificarse la garantía y el acceso a los mismos.

El 8 de marzo no se celebra, se conmemora… porque así lo amerita la historia.

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