EDITADO POR ENFOQUE CARIBE

El período de gestación de un bebé se caracteriza por ser supremamente delicado, debido a que dependiendo del cuidado y la atención que el feto reciba, así será el crecimiento después del nacimiento, determinando su desarrollo saludable o con ciertos inconvenientes; de hecho, se recomienda que el cuerpo de la madre se prepare meses antes de concebir, con el fin de evitar alteraciones en el embarazo y, así, brindarle los nutrientes necesarios que éste necesita. Sin embargo, dado su complejidad y amplios requerimientos, hay situaciones en las que surgen complicaciones en el proceso, colocando en riesgo tanto la integridad de la mamá como la del hijo. Por esta razón, los estudios médicos han identificado múltiples enfermedades asociadas a este periodo, dentro de las cuales figuran algunas consideradas extrañas, porque son poco conocidas y se dan en casos excepcionales; su principal característica es que se manifiestan en una cantidad menor de 5 personas por cada 100.000. No obstante, su rareza no exime a ninguna gestante de estos padecimientos.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, diariamente mueren alrededor de 1.500 féminas por complicaciones en el periodo de gestación, figurando un porcentaje inferior al 20% correspondiente a estos particulares padecimientos; un ejemplo de ello es el síndrome HELLP que se presenta en 1 o 2 de cada 1.000 embarazos; afectando, a su vez, al 20% de las mujeres que padecen preeclampsia. Por otro lado, la miocardiopatía periparto que a pesar de presentarse en 1 de cada 1.300 o 1.500 embarazadas, lo estudios no han podido determinar sus causas directas. Finalmente, el embolismo de líquido amniótico afecta a 1 nacimiento de cada 8.000 u 80.000. Estas tres son solo algunas de las afecciones cuya  particularidad conlleva al desconocimiento sobre los orígenes y cuidados; sin embargo, el país cuenta con la Federación Colombiana de Enfermedades Raras —FECOER —, centro de información y apoyo encargado de respaldar a aquellas personas que sufren trastornos fuera de lo común, proporcionando ayudas en los procedimientos de las mismas. Seguidamente, se explicarán las tres enfermedades, catalogadas como extrañas, que fueron enunciadas con anterioridad; además de especificar sus posibles causas y tratamientos.

SÍNDROME HELLP. El síndrome se manifiesta a través de la hemólisis —destrucción o descomposición de los glóbulos rojos—; es decir, el incremento de las  enzimas hepáticas. Según el médico Edgar Rivas, especialista en Ginecología y Obstetricia, “es la fase crítica del trastorno hipertensivo del embarazo, la preeclampsia”. Los síntomas que permiten su identificación son: cefalea o dolor de cabeza, malestar general, dolor en la parte superior derecha del abdomen, alteraciones visuales y auditivas, además de variaciones en las pruebas de coagulación. Usualmente, se presenta a partir de la segunda mitad del embarazo, siendo que: “Entre más temprano, los pronósticos serán más graves”, aclara Rivas; igualmente, puede presentarse posterior al parto. De esta manera, dependiendo de la severidad del caso, se determina el tratamiento a seguir.

Al respecto, si está lejos el momento del parto, se indica la inducción de la maduración pulmonar con corticoide, teniendo en cuenta que las condiciones del feto y la madre lo permitan; de no poderse, se procede a interrumpir el proceso, dado que: “Cuando no hay adecuado flujo sanguíneo, no hay adecuado aporte de nutrientes al feto, restringiendo su crecimiento y poniéndolo en riesgo de muerte. También puede suceder el desprendimiento de la placenta, ocasionando la muerte del feto y la madre”, expresa Rivas. Sobre las causas de su surgimiento, el doctor explica que se ha hallado relación con las mujeres que tienen familiares que sufrieron de preeclampsia durante el embarazo, aunque aún siguen realizándose estudios para intentar esclarecer las razones directas que conllevan al padecimiento; motivo por el cual es difícil llevar a cabo campañas de prevención, por esta razón, lo que se pretende es efectuar elaborados exámenes en quienes presenten los indicios ya mencionados, con el fin de identificar si se trata del síndrome de HELLP.

LA MIOCARDIOPATÍA PERIPARTO. Es un trastorno de causa desconocida en donde la función del corazón se deteriora y este se dilata, generando una falla cardíaca en la mujer; según explica la doctora Clara Saldarriaga, especialista en Cardiología Clínica, la complicación se manifiesta con la “dificultad para respirar con las actividades diarias, por ejemplo, subir escaleras o caminar rápido; retiene líquido, por lo que se le hinchan las piernas, sus pulmones se llenan de agua y en las noches solo son capaces de dormir estando sentadas, dado que pueden ahogarse”. Además, expresa que los síntomas del padecimiento “se dan entre el último trimestre del embarazo y los primeros seis meses después del parto”; asimismo, aclara que ésta aparece aun cuando no se muestran signos preexistentes de enfermedad cardíaca. La miocardiopatía periparto se detecta realizando un examen que se llama ecocardiografía, aunque el diagnóstico suele darse bajo un alto índice de sospecha, pues es difícil distinguirla de las molestias que normalmente presentan las mujeres en embarazo.

Luego de haberse descubierto, el tratamiento con el que se procede “es el mismo recetado para la insuficiencia cardíaca que incluye los betabloqueadores, inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona sistema hormonal que controla la presión sanguínea, y medicamentos diuréticos”, manifiesta Saldarriaga. A pesar de que dicha afección no se presenta frecuentemente, según la doctora, en promedio, la mitad de las pacientes afectadas se recuperan con el tiempo, quedando un 30% estable y otro 20% con dificultades. Asimismo, afirma que en la actualidad se están capacitando adecuadamente a los médicos con el fin de identificar las señales que no hacen parte del proceso normal de gestación y, en caso de tratarse de miocardiopatía periparto, remitirlas a una de las 11 clínicas de falla cardíaca existentes en Colombia, donde puedan ser tratadas, incluso, posterior al parto.

EMBOLISMO DE LÍQUIDO AMNIÓTICO. Fue reconocido como síndrome en 1941, por ser una complicación inevitable, impredecible y con altos índices de mortalidad en la madre y el gestante; razón por la que difícilmente se realizan campañas de prevención al respecto. Joaquín Gómez, médico cirujano especialista en Ginecología y Obstetricia, explica que: “Se presenta cercana al parto o inmediatamente después de él. Consiste en el ingreso de líquido amniótico —fluido que protege al feto— a la circulación de la madre, y por esta vía llega a los pulmones, generando un cuadro de hipotensión grave, acompañada de falla cardíaca y respiratoria”. La disminución abrupta de la presión arterial, sumado al fallo del corazón y el pulmón, llevan a que no llegue sangre suficiente a los órganos y tejidos, causando una hipoxia grave o falta de oxígeno necesario para todos los procesos del organismo.

El feto igualmente se ve afectado, “si el nacimiento no se produce inmediatamente, también va a estar gravemente comprometido”, resalta Gómez. Lo anterior se debe a que la placenta, que es el órgano que le da oxígeno y nutre al feto, no alcanza a recibir lo necesario para que sus tejidos sobrevivan;  si no se corrige la situación, también padecerá de falta de oxígeno y, en consecuencia, se podrían dañar sus órganos. Por este motivo, “si no se logra corregir rápidamente este suceso, el desenlace de ambos será la muerte”, afirma el doctor. Por su parte, el porcentaje de mortalidad ocasionado por dicha enfermedad, conforme a The American College of Obstetricians and Gynecologist, va del 20% al 60% y, de acuerdo a Gómez, la mayoría de las sobrevivientes quedan con secuelas neurológicas. Es conveniente destacar que el síndrome guarda relación con los partos instrumentados tipo cesárea, en mujeres mayores de 35 años, y el desprendimiento prematuro de la placenta.

El síndrome de HELLP, la miocardiopatía periparto y el impredecible trastorno del embolismo del líquido amniótico son tres de las múltiples enfermedades raras que pueden padecer las mujeres en estado de embarazo. Como se enunció anteriormente, muchos de sus síntomas tienden a ser confundidos con otros que durante dicho periodo se catalogan como  normales o, incluso, pueden llegar a presentarse de un momento a otro. Por esta razón, es indispensable tratar cuidadosamente el proceso de gestación y, en lo posible, realizarse los exámenes pertinentes para evitar dar por sentado que, tanto la madre como el bebé, están en óptimas condiciones; teniendo en cuenta las complicaciones y riesgos presentes dado a los antecedentes de la mamá y demás factores influyentes en este tipo de situaciones. De igual manera, se recalca la necesidad de realizarse chequeos constantes, a partir del instante en que se decide concebir, con el fin de conocer cómo se encuentra de salud y, en caso de padecer anomalías, tomar a tiempo las medidas necesarias, impidiendo poner en peligro la vida de la gestante y el desarrollo normal del feto.

 

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