Editado por Enfoque Caribe

Proyectar una buena imagen es muy importante, puesto que es la carta de presentación personal. En muchos casos lucir bien presentado para ir a la oficina es visto como una tarea complicada, y en cierto punto puede sentirse de este modo, porque no solo se tiene que pensar en la combinación del vestuario, sino que se le debe dar mucha prioridad al maquillaje y el peinado que les complementará.  A razón de que son infinitas las posibilidades para vestirse de la forma adecuada en el ámbito laboral, sería ideal conocer de manera más precisa qué es lo oportuno para el día a día en la empresa. Para facilitarle el momento de la escogencia del vestuario para esta actividad, a continuación encontrará la lista de lo que definitivamente ‘NO’ debe llevar al trabajo.

QUÉ SE DEBE TENER EN CUENTA

Antes de comenzar a hablar sobre las prendas que no se deben usar en la oficina, se dejarán claros ciertos puntos que también influyen de manera significativa en la selección objetiva de estas, como lo son: aprender a diferenciar los códigos de vestimenta del lugar donde se encuentra laborando, puesto que varían según el estilo y la finalidad de la empresa; tener en cuenta su posición jerárquica, es decir, si su cargo implica una constante comunicación con agentes externos, su estilo deberá ser más formal; conocer lo que quiere transmitir cuando los demás la vean, la paleta de colores, por ejemplo, juega un papel fundamental en el look laboral, la decisión final de algún negocio podría depender inconscientemente de lo que refleje con ellos, y jugar con las piezas y los tonos que más le fortalecen, para darle un poco de su toque personal a la organización. Teniendo en cuenta las aclaraciones anteriores, esto es lo que NO debe usar para un día de trabajo o entrevista profesional.

  • Escotes: un NO rotundo para las blusas, camisas o vestidos con este detalle. Son inadecuados para llevarlos al trabajo, pues dejan ver mucha piel al exterior y podrían causarle un rato de incomodidad tanto a usted como a sus compañeros. Úselos si su empresa se lo pide o la ocasión lo amerita, de lo contrario evítelos o déjelos para una gala nocturna.
  • Blusas sin mangas: en el protocolo de la mayoría de las compañías, es imprescindible usar  prendas conservadoras que cubran los hombros y los brazos. La más indicada es la manga larga, pues da mayor seguridad. Solo en ciertos casos, como en los de calor, se les es permitido a los trabajadores llevar mangas cortas si cumple con los dictámenes establecidos.
  • Zapatos abiertos: este complemento es clave a la hora de vestir, sobre todo si de la oficina se trata. Debe ponerse algunos que le hagan ver elegante y que sean cómodos, pero jamás unos que dejen demasiada piel al descubierto, porque causan distracción; las sandalias, por ejemplo, no son bien vistas porque le quitan a su estilo el toque profesional.
  • Blue jeans: son demasiado informales; hay ciertas ocasiones en donde las compañías son flexibles e implementan lo que comúnmente se conoce como ‘day off’, por lo general suele ser el último día de trabajo de la semana y busca que la gente se sienta anímica al ver cerca su descanso. En este caso puntual haga uso del jean, preferiblemente en tonos oscuros.
  • Joyas indiscretas: los aretes grandes, las pulseras extra anchas, los collares con colores estridentes y demasiado largos, los anillos recargados, los relojes extravagantes y el exceso de brillo, tal vez podrían verse bien si va a salir con sus amigos o para una cita, pero no para trabajar. Limítelos durante la jornada laboral y lleve pocos accesorios con un estilo minimal.  
  • Transparencia: las telas con mucha transparencia muestran más de la cuenta y no lucen bien para un contexto profesional. Además, podría ser de mal gusto para usted llevar piezas descubiertas ya que le quitan formalismo a su look. Recuerde que estas deben tener algo por debajo, lo que podría ser también un dolor de cabeza para usted en las mañanas.
  • Bolsos ‘con mucha moda’: con esta expresión se hace referencia a aquellas carteras con materiales de colores muy fuertes, como los neones o los metálicos, los que capturan la atención en un sentido negativo y le agregan un efecto descuidado a su aspecto físico. Prefiera los modelos clásicos sin mucho detalle, en gamas neutras como el blanco, negro, nude o gris.

Nunca va a faltar el momento en el que su jefe le pida salir de la empresa para asistir a una reunión con algún socio o cliente, por eso, permanezca siempre preparado e impecable. Tome nota de estos consejos, y planifique su guardarropa teniéndolos en cuenta, así evitará cometer algún error cuando vaya a la oficina o tenga una cita para una entrevista. Descubra la manera de crear un equilibrio entre el protocolo de vestuario profesional y el personal, para que de una forma práctica y eficaz escoja los atuendos que mejor podrían quedarle. Recuerde que siempre tendrá a su alcance el código de vestimenta de su empresa o también puede pedir información extra a alguno de sus compañeros más antiguos.

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