Por: Jairo Aguilar

Se puede llenar página tras página detallando la hermosa fragilidad de tu ser, del encantador misticismo de tu esencia y de tu belleza. Sin embargo, alguien empañó tu sonrisa, quiso apagar tu luz y volver oscuridad tus días. Un necio afán de voluntades desquiciadas partió tu historia, y la historia de todo un país en dos; fuiste la cara visible de la ira reprimida de un ser que se salió de quicio.

Un caudal de pensamientos enfermizos detonaron la locura, el silencio después de los gritos se adueñaron de la alcoba, ¿Qué soy yo?, entre el miedo y con las manos en el rostro, el espejo se quedó sin la respuesta; lentamente el corazón disminuye sus latidos y así, poco a poco, la tristeza aumenta, en este mundo subjetivo la materia vale mucho más de lo que pesa la conciencia. Si, la demencia es tan absurda que por un instante detiene los anhelos de tus ojos, yo todavía no entiendo la belleza que inspira una flor cortada, los niños son hermosos y no se venden sus miradas, claro, la mente condicionada divaga en ilusiones y muchas veces, como aquel día, se equívoca y hiere el alma, ensombrece miradas y mata sueños.

Volver de las cenizas es tan difícil, caer en lo más profundo de tu ser es un viaje que muy pocos entienden, tuviste que sacar a la guerrera que habitaba en ti para pelear esta lucha, confirmaste que todo tu mundo puede cambiar en un segundo, que la realidad supera la alucinación de las pesadillas, pero también que todo vuelve a ser eterno porque quien descubre su esencia ha traído nuevamente un ángel al mundo, y que hermoso ángel sos vos. Natalia, todos caminan por ahí con sus máscaras, entre el qué dirán y el dirán de mí mentiras, solo mentiras, en un mundo irreal y sin sentido, como un hermoso mensaje sublime. Tu máscara es transparente más allá del tratamiento al que hoy te atienes, la vida emana de ti, hoy al mundo le dices: ¡Aquí estoy yo, miren más allá de mi rostro! Y así nos obligas a quitarnos las caretas del  alma.

La ley nació de la tragedia y de la tragedia el más bello de los poemas, poema que hoy escribes con tus sueños, sueños que cobijan la piel cuando es lastimada, de la observación se tiene la plenitud, de la posesión la locura, de ahí nace el rencor, el odio, la enfermedad, superar la afectación del veneno no es más que vivir en el amor, vivir, volver a nacer y nuevamente ser amor, encontrarse con la vida de frente sin dar el paso al costado, tomar el aliento como bandera, así sea prestado, porque solo se rinde el que nunca ha amado, solo han vencido al que nunca se ha cansado.

Tómate un instante y respira, eso, hoy le  dices a la vida ¡Ve y camina, Natalia!, llevas el nombre de una de mis hermanas, que como guerreras de la vida y por el hombre lastimadas, en el camino se dan besos, abrazos, caricias en busca de amor, en la locura se dan golpes, se lastima por falta de amor, con los años descubrí el amor, lejos, muy lejos de los besos y las caricias, más allá del delirio de las sábanas, de los orgasmos y de los labios; fue una noche, mientras ella dormía que me encontré su rostro tan frágil, tan delicado, esa noche después de tantos año descubrí que la verdadera belleza de una mujer habita en su fragilidad, igual como las flores, no necesitas tocarlas o poseerlas para comprender su belleza, simplemente con observarlas, la gratitud despierta; y no es mala la fragilidad, ésta es un encanto natural de las mujeres, su vital delicadeza, su esencia, la magia de la vida, lo bello de su encanto.

Hoy la fragilidad viaja en tu voz, en tus palabras por el mundo, abriendo caminos, tendiendo puentes, surcando campos, brindando una luz para quien solo oscurece, causando caos, de vez en cuando el miedo se presenta en tus recuerdos, pero qué poder tendrá, si eres amor en el presente. Si ves, Natalia, en ti la fragilidad es tan fuerte, que ha cambiado la historia para bien, no dejes de soñar, de vivir, de amar, gracias por mostrarnos tu rostro por enseñarnos la verdad.

Es hábil pensar que los recuerdos mueren con la carne, que todo aquello que por momentos nos arranca la sonrisa y nos debilita el alma, luego nos fortalece, que todo aquello que nos embate rápidamente nos blinda de valor, y aunque los recuerdos queden tallados en la memoria del mundo, al final todo será un sin sabor que te llenará de ganas de vivir con más fuerza y entereza.

A todas las mujeres del mundo que han sufrido ataques con ácido, en el amor de Dios por siempre. NAMASTE.

Destacado: “La mujer tiene el color y el perfume de las rosas, la limpieza y pureza del cristal, y sobre todo, su fragilidad”. Félix Lope De Vega y Carpio.

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