Por: Marcela McCausland

Los viajes han sido una musa incesante para el universo de la moda. Algunos de ellos nos llevan a recorridos, cargados de añoranza, por el tiempo y no por el espacio. Por ejemplo, en el 2015 las tendencias de moda iniciaron en el siglo XIX, bajo la rigidez de la reina de la época victoriana. Con el transcurso de los meses dio un salto abismal  a 1950, luego a las  décadas de los  sesenta y setenta; hasta que finalizó con un ligero sabor noventero, que se ha ido acentuando y nos acompañará a lo largo del 2016.

Aquellas gargantillas negras en forma de rejillas, el clásico vestido de tirantes en seda, las camisas de cuadros amarradas a la cintura, las ombligueras y los apliques sobre denim, tejido con el cual se hacen los jeans, dejan de ser un recuerdo nostálgico de la juventud e invaden calles, y sobre todo las cuentas de Instagram alrededor del mundo. La década de los noventas, al igual que las décadas anteriores a ésta, nunca nos abandonan del todo, pero en esta temporada su regreso es contundente. Trae consigo toda la irreverencia de Kate Moss, una de las modelos más importantes de ese entonces, el enfado del grunge,  y lo más importante, el respaldo de las grandes casas de diseño como: Chloé, Calvin Klein, J.W. Anderson, Céline y Gucci.

La estética andrógina que se vio entre hombres y mujeres durante los noventas, regresó en la segunda década del nuevo siglo. El tejido ideal para representar este estilo es el denim, ya sea en chaquetas, camisas, jeans o accesorios; lo importante es darle personalidad con apliques tejidos y botones con frases, adjetivos, palabras al azar o nombres de bandas musicales. Esta tendencia marcada por la neutralidad de género, se ve representada por prendas holgadas y en aparente mal estado, como lo son los  jeans rotos y las camisetas “viejas”, así como lo hacía Kurt Cobain. En cuanto al calzado, los zapatos deportivos con plataformas, las sandalias anchas de dos tirantes, mocasines y creaciones con taches, hacían y harán parte de las tiendas de moda masculinas y femeninas.

En la década en la cual triunfaron bandas como Nirvana y Pearl Jam, se encuentran dos opuestos que conviven a través de la moda y la belleza. Mientras que en los ochentas todo se trataba de los excesos de color, volumen y brillo; el minimalismo fue c lave en la vestimenta de los noventas, para liberarse de la saturación y los elementos artificiales En esta temporada veremos una expresión más glamurosa y estilizada del minimal: vestidos en seda de tiras muy angostos, llegan para seducir con sutileza a las mujeres clásicas. Para las más arriesgadas, pueden añadir encajes y siluetas semejantes a la lencería o pijamas, tal y como lo proponen las marcas Céline y Thakoon. Al otro lado del espectro, se mantiene algo del maximalismo, camuflado en labiales rojos o borgoñas y sombras negras, con ‘smokey eyes’ o delineados escandalosos. El maquillaje dramático y un ‘outfit’ sencillo, de estilo ‘grunge’, le dará a cualquiera ese aire noventero.

Instagram: @maclablog

 “En esta temporada veremos una expresión más glamurosa y estilizada del minimal”.

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