Por Jairo Aguilar Deluque

Evoco el día que medité por primera vez en un instante en el que la plenitud se apodero de mí; era una sensación extraña. Recuerdo que todo fue silencio, pero poco a poco me liberé del pensamiento y del cuerpo, simplemente me sumergí por un instante; me sentí como lo que soy, eterno. En esos momentos de paz, el miedo no existe; sin pasado, ni futuro, simplemente eres, y ya. Esa fue la primera experiencia que tuve con la alquimia en un mundo químico, de mucha agua y emociones.

A partir de esta experiencia en la meditación, y dándoles a conocer lo que he conseguido, comparto con ustedes, queridos lectores, la forma en la que logro armonizarme con el universo, sanar mi espíritu, irradiar y sentir cosas positivas, y seguir el camino en búsqueda de lo eterno.

La meditación

Pocos logran la transmutación del alma, al sobrepasar la carne y vivir en el espíritu, donde ya los besos, las caricias y otras expresiones de cariño dejan de ser corpóreas y se convierten en algo más profundo, algo que viene desde el alma. Yo puedo recordar mi primer beso, y viene a mi ser esa sensación de algo nuevo, de abrir la puerta del misterio. Lo químico es placentero, la alquimia es eterna, no tiene que ver con los sentidos, sino con la plenitud, con lo sublime. Después de sentir el éxtasis de la carne, nada se compara con la sensación de saciedad, de confianza, amor, respeto y gratitud que se logra con esta práctica; lejos de los miedos, los celos, las ataduras; es la primera respuesta para encontrar el camino, así como para vivir la meditación; es la respuesta a la verdad, así la plenitud es la respuesta a la alquimia.

La química la puedes tener con un lugar, con un objeto, con el placer; la alquimia se tiene con el paisaje, con las energías, con lo eterno. La plenitud solo se descubre siendo eterno. La alquimia, así como el amor, solo pueden suceder cuando no hay temor, la alquimia viene del espíritu y no está presente en la religiosidad, que es el amor de todos a lo real; la transmutación es algo muy profundo por eso no es posible para todos. La sexualidad es posible para todos porque es del tacto, del cuerpo, de la química; el conocimiento es posible para todos, hay escuelas y universidades de todo tipo, pero el conocimiento de sí mismo es muy reducido, son pocos los que meditan y viajan al interior. La alquimia supera el miedo, porque en la plenitud no hay nada que ocultar, puede ser abierto, sin pena, sin límites sin fronteras, ni mentiras, es el descubrimiento del núcleo, un viaje directo al alma y al corazón, a través de la alquimia al ser pleno le estoy haciendo una invitación a la eternidad.

Buscar la sanación del ser

Una de las cosas más importantes de esta práctica es que nos ayudará a valorar el alma y a sanar el cuerpo, porque muchas de las enfermedades se concentran en el dolor del espíritu, en el resentimiento, la envidia y otras sensaciones negativas que no aportan nada al desarrollo interior, y esto repercute en lo corporal. Esta sanación alquimista no solo será física, porque habrá un equilibrio entre cuerpo, mente y alma; logrando la armonía total. Aunque no todos posean las habilidades de un alquimista, esta es una invitación a buscar lo eterno; ya que, la paz interior nos irradia de tranquilidad haciéndonos seres hermosos, seres de luz, ayudándonos a lograr cosas maravillosas en distintos ámbitos de nuestra vida: familiar, laboral, académica, personal. La alquimia se puede volver para cada uno de nosotros una meditación profunda en las distintas situaciones de nuestra vida; no es necesaria una excusa válida para comenzar, solo querer encontrarse a sí mismo.

Por ejemplo, la belleza de los paisajes exóticos propios de nuestra región Caribe colombiana nos brindan la posibilidad de ambientes tranquilos en los que podemos alcanzar la meditación; al mismo tiempo, el silencio que acompaña a una habitación vacía con la cálida brisa que entra por una ventana de cualquier casa de la Costa nos ayuda a crear el ambiente perfecto para adentrarnos en nosotros mismos y transformarnos en viento, en agua, en tierra o fuego, en tranquilidad. No será algo fácil, pero esta búsqueda en sí mismo ayudará a descubrir distintos niveles de la conciencia que nos permitirán estar siempre en armonía.

Plenitud en el amor

Cuando dos personas en plenitud se encuentran, descubren un proceso alquímico, los éxtasis propios del placer físico que sienten, van más allá de lo corpóreo; en la alquimia se entrega algo más que satisfacción, es casi como que se logra el todo, nada por alcanzar, es un florecimiento total; cuando vivimos una satisfacción profunda el amor se hace visible, esa es la señal. Esta es la explicación por la que en la obra ‘El Alquimista’ de Paulo Coelho, el escritor brasileño describe la relación entre el amor y la eternidad señalando: “En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo”, por ello la alquimia es un misterio, mientras que la química ya ha sido descubierta, y el objetivo es pasar de la química para conseguir llegar hasta la alquimia, pues yo creo que la alquimia es el primer paso para ser eterno.

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