Las minifaldas son una prenda esencial para los días de verano, multifacéticas y complementarias con muchos estilos, gustos y colores, pero también las encontramos en diferentes tipos de textiles y formas que la convierten en una aliada de la moda cotidiana que se reinventa en cada temporada. 

Por: Lina Bossio

Para la temporada primavera-verano de 2015, se conmemoran 50 años de la creación de un ícono de la moda que ha sido protagonista en la vida de toda mujer: La minifalda.

Inspirada en el automóvil Mini de 1965; el creador de esta emblemática pieza no se distingue con total seguridad entre la diseñadora británica Mary Quant y el diseñador francés André Courrèges, quien se otorga a sí mismo mayor crédito; sin embargo, más allá de nombrar un único precursor en aporte a la evolución de la falda, de acuerdo a la síntesis de la década, debe reconocerse que la popularidad se le agracia a las jóvenes parisinas y londinenses de aquel entonces, quienes con un atrevido gusto fueron las difusoras de lo que sería un must desde ese momento hasta hoy en día.

Por su atemporalidad es una prenda que encaja en cualquier estilo, dependiendo claramente del largo y la amplitud; combinable con una gran variedad de zapatos que pueden ir desde sandalias, plataformas, hasta botines de vaquero o tipo Dr. Marteens, que de cualquier manera la sensualidad prevalecerá con tan solo enseñar un poco de piel.

El largo real de la minifalda se diferencia porque se caracteriza por dejar ver la mitad del muslo. En los 60 se desata un estereotipo más infantil con Twiggy de cabeza, el corte de cabello al estilo Peter Pan, sus enormes y llamativos ojos maquillados, pero rasgos tan delicados como los de un bebé estaban ahora en furor, parecer niñas adolescentes con encanto seductor despertaba cierta conmoción y curiosidad en los hombres, tal como las atléticas Pin-up en los años 50.

Si ponemos estos hechos en un paralelo con la década actual, nos encontramos pues, con la diferencia que existe entre las chicas fitness, como las venezolanas Sascha Fitness y Michelle Lewin, y la cantidad de famosas petite, (tamaño pequeño, en español) estrellas del nuevo milenio, como Lady Gaga, Eva Longoria o la misma Shakira.

¿Y qué determina quiénes están en el estándar petite? La baja estatura, generalmente inferior a 160 cm y la contextura delgada. Quizás estas chicas unos años atrás (durante los 90) no habían estado satisfechas del todo a falta del ahora creciente mercado de las tiendas de ropa de tallas pequeñas, que vienen expandiéndose por Latinoamérica con mayor impacto por las redes sociales, ofreciendo propuestas variadas, donde hasta la chica más mini tiene la oportunidad de verse con estilo y gracia en estas vacaciones que inician, usando minifaldas, por ejemplo, la tendencia que se desplegará durante la época más calurosa del año.

La minifalda vaquera es la prenda estrella esta vez, donde los botones al centro son el punto de atención, y cuyo outfit está compuesto por una paleta de color que contiene beige para la mini, los zapatos o en una cartera sencilla, en contraste con distintas tonalidades del azul denim dependiendo al top o talego elaborado en dicho material. Los zapatos pueden ser botines al tobillo o zapatillas Oxford elaboradas en cuero, al igual que la cartera. Una camisilla interior da la sensación de frescura y encaja perfecto en conjunto. Estas prendas le dan un toque muy juvenil a la apariencia aún sin tener en cuenta la edad, funciona en todos los casos, por lo que los tardíos 60 son una influencia clave.

A diferencia de años anteriores, en el 2015 las marcas dejan un poco de lado los apliques, con motivo de enfocar el diseño a las siluetas transformadas y añadimientos como bolsillos profundos, el detalle con mayor demanda comercial en la moda. La buena noticia de esta propuesta es que esta onda texana es una adaptación del clásico y popular escenario de los vaqueros en Texas, que hace parte del estilo clásico, y por la carencia de detalles, resultará bastante sencillo combinar un estiloso atuendo veraniego.

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